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viernes, 12 de marzo de 2010

Breve historia de los Castratti - Los Castratti en la ópera

El salto de la academia a la vida del especátulo

Muchos de los castratti no llegaban nunca a cantar en ningun escenario. Las pestes y enferemdades, o simplemente que su cuerpo no soportase la operación y se quedasen sin voz, hacía muy dificil que un castrado llegase a lo más alto. Muchos de los que no lo conseguían estaban condenados al sacerdocio o auna reconversión a la música instrumental. Los que no caían en la delincuencia, solían también reciclarse en coros de catedrales e iglesias. Este camino podía darles la fama de solista de coro de niños o hundirlos en la mediocridad de coros parroquiales de tercer orden. Los jovenes que conseguían ser requeridos por los teatros de la época no llegaba al 10 % de los que habían sido castrados. Aunque no fuesen grandes figuras mundiales, en un ámbito local eran muy conocidos, lo que les permitia un alto nivel de vida.

Una de las primeros hechos que los castratti sufrían cuando llegaban al mundo del especátculo era la imposición de un seudónimo, no tanto por razones comerciales sino por razones afectivas, y por ello, solían ser puestos por el público. Muchos de los jovenes cantantes acuñaban ellos mismo sus propios seudónimos cuando salían de la academia. Muchas veces, los castratti cogían el nombre de la persona o la familia que los había protegido durante su educación, como es el caso de Caffarelli o Farinelli. Otras veces el seudónimo era impuesto por el púbñico. En estos casos, se solía recurrir al diminutivo del apellido del cantante. La ciudad de origen también servía para rebautizar a los cantantes. El interpretar maravillosamente un papel llevaba a veces a asumir el nombre de dicho personaje, como fue el caso de Fedra o Sifacio. Todos estos “motes” aparecían después del nombre y el apellido del cantante en los programas, los carteles y hasta en sus cartas privadas.


El debut

Aunque solemos pensar que los castratti debutaban con una edad avanzada, es sorprendente ver que con doce o dieciseis años, había algunos que ya habían cantando en la ópera. No era raro que los niños comenzasen a actuar antes cuando sus maestros veían en ellos aptitudes superiores. La mayoría de ellos pasaban antes por la música sacra, para iniciarse de esa manera de forma suave en el canto y poder perfeccionar su formación más adelante. Aunque la formación fuese más tardía, siempre se pasaba primero por un coro sacro. Como muchos de los castrados se formaban con maestros privados, su debut venía marcado por cuando su maestro los tenía listos para cantar. La presentación en los escenarios solía hacerse poco después de haber estado cantando en algún coro sacro. La tradición hizo que, una vez en el teatro, los jovenes cantores debían realizar papeles femeninos, como aprendizaje, para luego asumir los grandes papeles heróicos que les epseraban. Esto también se hacia para aprovechar la extraña sensualidad de los jovenes travestidos, muy del gusto del público de la época. Algunos castrados se quedaron en este tipo de papeles, ya que no todos tenían la potencia necesaria para cantar los papeles destinados a las potentes voces de los castratti.

Roma era una plataforma esencial para los sopranistas que se iniciaban ante el público. Al ser estado pontificio, durante un siglo estuvo prohibida la aparición de mujeres en los escenarios públicos. Solo sopranistas falsetistas o tenores vestidos de mujer podían interpretar los papeles femeninos. La primera misión era conquistar al público local, para lo ye debían hacer proezas técnicas que sorprendiesen al oyente. Además, de esta manera saltaban a las “cronicas del corazón” de la época, siendo este un medio de propaganda que les permitia dar el salto a otras ciudades y teatros. De esta forma, comenzaba a forjarse la figura del Primo Huomo.


Los castratti en la sociedad

Las mujeres solían sentir una gran predilección por los castratti. Eran encantadores por su voz, seductores por su nobleza, y además, unos perfectos donjuanes. En todas parte se asistía a tumultos de histeria colectiva en las mujeres, equiparable a la que se produce hoy en día con las grandes estrellas del pop. Las damas de la nobleza no tenían más que detalles con ellos: coronas de laurel, encendidos dísticos o sonetos, y siempre llevaban un retrao de su castrati favorito en un colgante. Lo que está claro es que los castratti tenían bastantes aventuras con el público femenino de la época. Como hemos visto, la castración podía provocar un descenso del apetito sexual, pero no lo anulaban del todo. Un detalle de sus amoríos era que la mayoría de sus “compañeras” pertenecían a algún estamento de la nobleza. La razón más sencilla puede ser que los castrados se movían sobre todo por esos círculos. Muchas jovenes, casadas por conveniencia, veían en los castratti una oportunidad de liberarse. De todas formas, hay casos en los que los castrados sentían verdadero amor por una mujer, llegando a casarse con ésta. De todas formas, la ferre actitud de los papas hizo que este fenómeno se diese sobre todo fuera de Italia. Aún consiguiendo el permiso para el matrimonio, la pareja debería de aguantar un gran tormento. La hostilidad y la incomprensión de la gente hacía que los matrimonios fracasasen o no tuviesen una vida plena.

A parte de compañeras sentimentales, las mujeres eran compañeras de trabajo, incluso muchas veces competencia de trabajo. Antes del XVIII, las cantantes eran poco numerosas y además poco talentosas, a menudo seguidoras de costumbres poco talentosas. Los castratti tuvieron que compartir constantemente con ellas el favor del público y enfrentarlas en terribles justas vocales, si la ocasión se presentaba. Ellas a veces solían quitarles además el papel de primo humo. En otras óperas, las cantantes interpretavan a grandes heroínas que secundaban a los reyes y capitanes, interpretados por castrattis. Por regla general, los castrados no tenían competencia, de las prima donne. Estas mujeres gozaban de un lugar a parte en el corazón del público. Una de las sopranos mas temidas, sobre todo por los castratti, era La Gabriella. Su carácter borrascoso superaba cualquiera de sus defectos. El pobre castrado Mazzeneti lo experimentó en carne propia en Nápoles. En los duos, la soprano comenzaba a improvisar de forma virtuosa, haciendo que el castratti se perdiese. Finalmente, la jugada le salió mal, ya que en una de las interpetaciones, la que se perdió fue ella, abandonando la escena entre lágrimas. Lo mismo intentó hacer con Caffarelli, pero este se defendió bien y la soprano acabó reconiciendo el talento del cantante.

miércoles, 15 de abril de 2009

La escultura en la iglesia de San Nicolás de Bari, Bilbao - El retablo de la Piedad

La hermosa figura de la piedad aparece flanqueada por San José y San Antonio de Padua, mientras que en el segundo piso el relieve contiene a las ánimas del purgatorio, protegidas por los lienzos de María Magdalena y San Juan bautista.



La Piedad es seguramente la figura con mas valor dentro de esta iglesia, conjunto por su parte de gran tradición en la Semana Santa Bilbaína. Inspirada en modelos italianos recuerda a la cartagenera Virgen de la Caridad, realizada por el napolitano Giacomo Colombo. Es convincente, con un dolor contenido e íntimo muy distinto al dolor de las piedades del XVII. Destaca la belleza clásica, la suave morbidez, que como dijimos respecto de la arquitectura, hace presagiar el cambio estilístico del barroco - rococó hacia el neoclasicísmo. Relacionada con este aspecto de la transición estilística hay que citar la Dolorosa conservada en el Museo de Bellas artes de Bilbao, también con un dolor contenido e íntimo. El Cristo muestra un rostro dulce y pálido. Aunque se aprecia un gran academicísmo en esta obra, Mena no acaba de abandonar sus raíces barrocas.



Junto a esta Piedad encontramos a San José y San Antonio de Padua. El San José es muy parecido al de Burgos o al del Convento de Clérigos Menores de Madrid. Parece que Mena crea aquí un tipo que repetira varias veces, dejando ver incluso una especial devoción por este santo1. Tanto el niño como el padre muestran una serenidad y reposo típicos del autor. El San Antonio presenta bastantes similitudes con su compañero de retablo. Fue un personaje que causo también gran atracción sobre el escultor y además permite aventurar (sin documentación) hipóptesis sobre la posible autoría por parte de Mena de otras esculturas con la misma temática. En los dos casos, junto al niño encontramos a un hombre joven y amable. Cabe destacar como uno de sus mejores niños el realizado para la parroquia de San Antón en Bilbao, cercana a ésta de San Nicolás. En este caso el niño representa a Jesús, que se encuentra entre los brazos de San Antonio. Este conjunto es una de sus obras maestras, una escultura que se encuentra entre las mejores de las dedicadas a este santo. Rematando el retablo se encuentran las dos virtudes, entre las cuales Mena ha conseguido crear comunicación.




1Pérez de Domingo, Lorenzo - pag. 203

lunes, 2 de febrero de 2009

La escultura en la iglesia de San Nicolás de Bari, Bilbao - El retablo de San Blas

Los retablos colaterales y de los pies son iguales entre si y muy similares al mayor, variando únicamente entre ellos los programas iconográficos. La planta repite las curvas y las tres calles, aunque ahora en vez de un piso hay dos. Las pilastras vuelven a ser estriadas y de capitel mixto, ornamentadas con guirnaldas, rocalla y flores. El ático está cerrado en los cuatro retablos por unos mancebos, cubiertos a su vez por una boveda de horno adaptada a la arquitectura.
En los extremos del primer piso tenemos a San Francisco Javier y a Santa Rita flanqueando a San Blas, mientras que debajo del ático vamos a encontrar un relieve que representa el milagro de la espina. Flanqueándolo encontramos dos lienzos de San Carlos Borromeo y San Francisco de Sales, que al igual que en los otros tres retablos son atribuídos a Ildefonso Bustrín, el más destacado pintor del momento1.



San Blas es muy parecido en la postura a San Nicolas (tal vez debido a la ostentación del mismo cargo episcopal), respirando al igual que éste cierto barroquismo. Los pliegues de la ropa son más movidos, dibujando las arrugas con gran maestría. Contrastando con esto, encontramos un rostro severo y delicado. Es un ejemplo claro de como Mena es capaz de conjugar en una misma escultura teatralidad y mesura, barroquismo y academicismo. San Blas se muestra con una gran convicción, convirtiéndolo en un claro objeto de devoción para los fieles: todos los 3 de Febrero la iglesia se colapsa para recibir la bendición del santo el dia de su fiesta. Acompañandolo encontramos a San Francisco Javier y Santa Rita. El santo se encuentra también en un estilo de transición. La teatralidad de la mano con la cruz se completa con la postura del cuerpo. El detalle en el ropaje es muy elevado, con un nudo muy detallado en la cintura. Santa Rita repite las características de su pareja. Todo el movimiento y la teatralidad barrocas se ven acompañadas por una suavidad y mesura que dejan a la vista un claro estilo de transición.
1Santisteban Zorrozua, Julen – pag. 348

Bibliografía


ZORROZUA SANTISTEBAN, JULEN; El retablo barroco en Bizkaia. Departamento de Cultura de la Diputación foral de Bizkaia. Bilbao. 1999.

viernes, 23 de enero de 2009

La escultura en la iglesia de San Nicolas de Bari, Bilbao - El escultor: Juan Pascual de Mena

Desde un principio el consistorio de la villa tenía claro que quería construir una importante obra de arte por medio de esta iglesia, por lo que se hicieron con los servicios de los mejores artistas de la época. En este aspecto, las investigaciones más modernas han lanzado luz sobre este asunto. En trabajos como el de Basas1 o Nicolau2, Juan de iturburu y Juan de Aguirre aparecen como los arquitectos y realizadores de los muebles, pero Zorrozua3 y Cembellín y Cilla López4 citan a Diego Martínez de Arce como diseñador de los retablos, mientras que los otros dos artistas fueron los encargados de llevar a buen puerto los diseños del arquitecto vallisoletano. El ayuntamiento en un principio solo le encargó la traza del retablo mayor, pero tras ver el boceto, le encargaron también los dos colaterales y los dos de los pies. Para la talla de las esculturas, el ayuntamiento bilbaíno contrató a Juan Pascual de Mena.

Desde el punto de vista de la historia del arte, el interés de la iglesia de San Nicolás reside en que es de los pocos monumentos que poseen una homogeneidad estilística y cronológica, ya que el mobiliario y la arquitectura corresponden a las misas fechas, dando lugar a una obra completa y cerrada.


Juan Pascual de Mena

Siendo una de las figuras más importantes de la escultura española del siglo XVIII, la vida y obra de este autor no ha sido muy estudiada. Los trabajos acerca de este artista son escasos, y hasta la publicación en el año 2007 de la tesis de de Lorenzo Pérez de Domingo, no existían más que pequeños artículos en revistas de arte.

Juan Pascual de Mena nació en Villaseca de Sigra en el año de 1707, aunque el día nos es desconocido. Con cinco años marcha a Madrid, y su siguiente noticia allí es que casa con Josefa Fernández Pillado en la parroquia de San Lorenzo el 23 de Abril de 17305. El 18 de Julio de 1744 es nombrado Maestro Director de Escultura en la junta preparatoria de la futura Academia de Bellas Artes de San Fernando. Una vez fundada la academia, es nombrado Teniente de Escultura por Fernando VI el 12 de Abirl de 1752. A finales de este año tenemos noticia de su primer testamento.

El día 17 de Febrero de 1754 se firmaba en Madrid la escritura del contrato que comprometía a Mena a adornar la iglesia de San Nicolas de Bari de Bilbao, viéndose obligado a trasladar a la villa vizcaína a su familia y su taller. Las escultura fueron realizadas en madera de pino, y recibió por ellas 49.620 reales mas otros 8.000 para facilitar su estancia en la villa6. Las tallas serían policromadas por José López de Perella, que al igual que Mena tuvo que cambiar su residencia de Madrid a Bilbao para este encargo. El conjunto escultórico de esta iglesia está formado por 17 esculturas. La policromía de las esculturas estaba desvaída debido al paso del tiempo, pero en estos momentos se esta procediendo a su restauración.

El 22 de Abril de 1762 es nombrado director de Escultura de la Real Academia de San Fernando. El día 28 de Enero de 1765 muere su primera mujer, Josefa Fernández, de la que al parecer solo tuvo una hija en sus años de matrimonio, María Pascual de Mena Fernández. Sin pasar tres meses de la muerte de su primera mujer, contrae matrimonio el día 22 de marzo del mismo año con Juliana Perez. En 1771 obtiene el nombramiento de Director general de la Real Academia de San Fernando, lo que supone el reconocimiento a su labor como escultor y a su prestigio. Anteriormente, en el año 1768 es nombrado académico de mérito por la Real Academia de Bellas Artes de Valencia, lo que demuestra que su prestigio también era conocido fuera del ámbito cortesano. En 1779 escribe su segundo testamento junto a su mujer. Fallece el 16 de Abril de 1784.7

La obra de Mena es inmensa y difícil de catalogar, desperdigada además por toda la geografía española. Esto hace que se le haya confundido muchas veces con su contemporáneo Luis Salvador Carmona. Otra dificultad que tiene la identificación de las obras de este escultor es que la mayoría no están fechadas, lo que no nos permite seguir una evolución estilística y formal del artista. Su primera obra fechada es la Virgen del Patrocinio de San Fermín de los Navarros, en Madrid, del 1746, cuando Mena cuenta ya con casi 40 años y está plenamente formado. A patir de esta obra toda su producción es de una calidad excelente, lo que lleva a los investigadores a tener precaución al intentar hacer una cronología de sus obras. Se desconoce también con que maestros se formó, aunque sabiendo que se movió en el ámbito madrileño, no es dificil hacer alguna hipotesis al respecto8.

Como dice Nicolau “Casi riguroso contemporaneo de Luis Salvador Carmona, hemos de imaginar un aprendizaje parecido al de éste. Juan Pascual de Mena, como hijo de su tiempo, debe de comenzar su aprendizaje con algún escultor madrileño aún apegado a la técnica de la imaginería tradicional; pero pronto la corriente francesa e italiana que imponen los gustos de Felipe V e Isabel de Farnesio le irá acercando al ámbito cortesano y a la formación académica que imponía el estudio de la estatuaria antigua y los modelos del barroco italiano, que, bien a traves de las copias en yeso o de originales, sobre todo napolitanos, eran muy abundantes en España”9. Veremos además que en muchas de sus obras la escultura antigua está muy presente, por lo que es probable que alguno de sus maestros fuese un gran experto en este tipo de arte.

1Manuel Basas – pag. 89
2 Nicolau Castro, Juan – pag.194
3Santisteban Zorrozua, Julen – pag. 348
4González Cembellín y Cilla López - 51
5Pérez de Domingo, Lorenzo - pag. 26
6González Cembellín y Cilla López - pag. 52.
7 Nicolau Castro, Juan – pag.194
8 Nicolau Castro, Juan – pag.194
9 Nicolau Castro, Juan – pag.195

Bibliografia

GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J.M.; CILLA LÓPEZ, RAQUEL; La iglesia de San Nicolas de Bari. Bilbao. Museo Diocesano de Arte Sacro de Vizcaya y Obispado de Bilbao. Bilbao. 2004.

ZORROZUA SANTISTEBAN, JULEN; El retablo barroco en Bizkaia. Departamento de Cultura de la Diputación foral de Bizkaia. Bilbao. 1999.

BASAS, MANUEL; Vizcaya monumental. Haranburu. Bilbao. 1982.

NICOLAU CASTRO, JUAN; “El escultor Juan Pascual de Mena”, Goya. Num. 214. p. 194 – 204.

PÉREZ DE DOMINGO, LORENZO; El escultor Juan Pascual de Mena en Madrid, fundación universitaria española. Madrid. 2007.

sábado, 17 de enero de 2009

La escultura en la Iglesia de San Nicolas de Bari, Bilbao - La iglesia


La iglesia

La iglesia de San Nicolás está ubicada en El Arenal bilbaíno, uno de los lugares públicos más destacados de toda la villa. Esta zona siempre fue un terreno pantanoso, ya que formaba parte de un amplio meandro del Nervión. El suelo era por tanto inestable y la edificación de cualquier tipo de construcción imposible de llevar a cabo, por lo que esta parcela terminó convirtiendose en un bosque que se utilizaba para pasear en los ratos de ocio. Pero en los extremos de este espacio la arena se mezcla con las laderas de la colina de Begoña, circunstancia que los pescadores bilbaínos aprovecharon para levantar una pequeña barriada en lo que hoy sería la calle Ascao. En este contexto fue levantada sobre uno de los extremos del Arenal una humilde y pequeña ermita en honor de San Nicolás de Bari, patrón de los pescadores.

La barriada empieza a quedarse pequeña y la población se ve obligada a solicitar permiso en el año 1463 para realizar un ensanche1. Evidentemente el aumento de población trae consigo un aumento de la feligresía, lo que va a hacer que la ermita se quede pequeña. A finales del siglo XV el edificio es sustituido por otro mayor, desconociendose la forma de este proyecto. Finalmente es declarado parroquia en el año 15012. Esta parroquia, construida con las limosnas de los habitantes de la villa3, estaba sometida como todas las demás al patronato de la villa. Ahora bien, el emplazamiento de la parroquia no fue un gran acierto. Al estar ubicada la iglesia al borde del Arenal su cimentación no era todo lo sólida que debería, desembocando esta debilidad en continuas reformas. Delmas nos indica en su libro La iglesia de San Nicolás. Su pasado y su presente cómo “en el templo se observaron con inesperada antelación vicios que conspiraban tan fácilmente a su ruina, que a cada instante había que repararlos y por consiguiente hacer gastos de no corta cuantía”4. Esta situación insostenible, sumada a la gran inundación sufrida por Bilbao en el año 15535, hizo que el ayuntamiento de la villa derribara el campanario (en peligro de caer) y declarara el edificio en ruina.

El estado de la iglesia era lamentable, pero un piadoso y adinerado comerciante llamado Juan de Bengoechea ofreció al ayuntamiento su limosna para la reparación integral del edificio, a condición, eso sí, de poder ser enterrado en la iglesia. El 11 de Junio del año 16116 se terminaron las obras. Pero el tiempo jugó su papel, y en el año 1740 la iglesia debe ser cerrada al culto debido al elevado peligro de derrumbe.

En 1743 la situación era mucho peor: el coste de las reparaciones era tan elevado que el ayuntamiento se planteó la construcción de una iglesia nueva. Este proyecto se convirtió al instante en una importante aspiración del consistorio, ya que éste quería tener un templo grandioso, de calidad, de forma que resaltara el espacio del Arenal (cada vez más importante dentro de la ciudad) y diese fama al municipio. El único problema era el dinero necesario para llevar a cabo la obra.

Años antes se había autorizado al padre fray Pedro de Calatayud a recoger limosna del vecindario con el fin de construir con lo obtenido una casa de misericordia. Pero este dinero fue finalmente destinado a la obra de la nueva iglesia de San Nicolás. Aquellos más de 30.000 reales sirvieron de punto de partida del proyecto. Después de esto se seleccionó uno de los planos del nuevo edificio, que el ayuntamiento ya había conseguido, y se solicitó a Ignacio Ibéro, que por aquel entonces estaba desempeñando el cargo de maestro constructor en las obras de la iglesia de San Ignacio de Loyola, que aceptase ese mismo puesto en las obras del nuevo edificio bilbaíno. Ibéro rechazo los planos que le presentaron, diseñando él mismo el templo7.

Tras distintas dificultades a la hora de contratar cantero para la consecución de la obra, el 5 de Diciembre del año de 1743, víspera de la festividad de San Nicolás, fue colocada la primera piedra8. Aún debieron de pasar 13 años de dificultades técnicas y económicas hasta que la iglesia fue inaugurada el 11 de Agosto. Posteriormente fueron añadidas ampliaciones como la del comulgatorio, y también hubo restauraciones debido a diversas catástofres naturales y a cañonazos de las guerras carlistas, ya que el templo fue usado como depósito de municiones en dicha contienda, pero no afectaron prácticamente al aspecto general del edificio.

Toda la iglesia se eleva sobre un zócalo de piedra de aproximadamente un metro, con la intención de mejorar la cimentación y proteger el edificio de las inundaciones. La fachada principal es un frente prácticamente plano, muy típico del barroco Vizcaíno. El poco dinamismo que transmite surge de las escaleras que salvan el mencionado zócalo. Los dos laterales del templo estan escoltados por sendos pórticos, de los cuales solo se conserva original el izquierdo, ya que el otro fue modificado debido a la edificación de la casa cural en el año 18829.



El plano de la iglesia es centralizado, sin división en naves: se trata de una cruz griega inscrita en un octógono, en cuyos lados libres se han excavado hornacinas para la colocación de retablos. Esta estructura a su vez está recogida en un cuadrado, aprovechándose los angulos muertos para la sacristía y capillas. Ibero trata de imitar el plano de Santa Inés de Roma, obra de Bernini, Borromini y Rainaldi, idea que también utilizó en la iglesia de San Ignacio de Loyola. Esta centralización se ve reafirmada con la cúpula, construida en ladrillo y compuesta pos ocho cascos separados por costillas lisas. Su función también es lumínica, ya que posee ocho óculos abiertos para ahorrar la construcción de una linterna. A los lados del octógono se situan cuatro rectangulos, tres con función de acceso, mientras el restante cobija el presbiterio.

Aunque este templo se construye en época barroca y se considera que pertenece a ese periodo artístico, Basas apunta que “su barroquismo es moderado, guardando un equilibrio entre líneas clásicas y movilidad de escorzos. En este monumento podemos decir que está anunciado ya el neoclasicismo racionalista subsiguiente a la exaltación barroca”10

Como hemos mencionado anteriormente, la parroquia de San Nicolás estaba sometida al patronato de la villa bilbaína, por lo que fue el ayuntamiento el que costeó en gran medida los gastos de construcción, tanto del templo como del mobiliario, aunque por supuesto la parroquia también contaba con recursos económicos propios. Por medio de rentas fijas provenientes de servicios litúrgicos, limosnas o mandas pías, el parroco contaba con un fondo considerable, aumentado con las donaciones de particulares movidos a la generosidad tras saber de la construcción del nuevo templo.

1González Cembellín y Cilla López - pag. 11
2González Cembellín y Cilla López - pag. 11
3Del Vigo, Javier - pag. 80
4González Cembellín y Cilla López - Bilbao.
5Del Vigo, Javier - pag. 80
6González Cembellín y Cilla López - pag. 15
7González Cembellín y Cilla López - pag. 19
8González Cembellín y Cilla López - pag. 25
9González Cembellín y Cilla López - pag. 43
10Basas, Manuel - pag. 89

Bibliografía


GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J.M.; CILLA LÓPEZ, RAQUEL; La iglesia de San Nicolas de Bari. Bilbao. Museo Diocesano de Arte Sacro de Vizcaya y Obispado de Bilbao. Bilbao. 2004.

ZORROZUA SANTISTEBAN, JULEN; El retablo barroco en Bizkaia. Departamento de Cultura de la Diputación foral de Bizkaia. Bilbao. 1999.

BASAS, MANUEL; Vizcaya monumental. Haranburu. Bilbao. 1982.

DEL VIGO, JAVIER; Arte y urbanismo en el Casco Viejo de Bilbao. Servicio de educación del ayuntamiento de Bilbao. Bilbao. 1990.

domingo, 12 de octubre de 2008

La ermita de la Inmaculada en Tablada de Rudrón (Burgos)


De la sencilla ermita románica de Tablada de Rudrón me han llamado la atención dos de sus elementos.
En primer lugar, la iconografía del tímpano de su portada, donde se representa a Cristo en Majestad, tal vez con la cabeza envuelta en mandorla, rodeado de ángeles que portan instrumentos de su martirio.
El Cristo aparece con las manos extendidas enseñando las llagas de sus manos. A su derecha, nuestra izquierda, aparecen dos ángeles portando la cruz, y a su izquierda, nuestra derecha, otros dos ángeles que llevan, respectivamente, uno los clavos, y el otro la lanza de Longinos.
Si bien parece ser una iconografía poco frecuente en el románico burgalés, encontramos, relativamente cerca, un paralelo, en el tímpano empotrado en el hastial de la Colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo.
Asimismo, similar iconografía, aunque mucho más rica en detalles, la encontramos en el dintel del arco central del exuberante Pörtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.


También llama la atención en la ermita, una pequeña talla, entrañable,de personaje con túnica, que parece ser de factura anterior a la de la ermita actual.

domingo, 7 de septiembre de 2008

El dintel de la iglesia de Gredilla de Sedano (Burgos)



En el centro del dintel aparece María, con la palma de su mano derecha levantada, en gesto habitual en vírgenes de anunciación, y con los dedos indice y medio de su mano izquierda extendidos, en idéntica postura que las vírgenes representadas en Santo Domingo de Soria o en el Convento de la Concepción, de Berlanga de Duero (Soria). Llama la atención su cabeza, ya que, como se puede observar en la foto, no corresponde a la figura original, estando su tamaño desproporcionado con el cuerpo.
A su izquierda, el Arcángel San Gabriel le anuncia la milagrosa concepción de Jesús, adoptando la habitual postura de genuflexión con la mano derecha levantada, intuyéndose el dedo índice extendido, en señal de comunicación. Al mismo tiempo, San José, que dormita, recibe en sueños la noticia del virginal embarazo de María, de manos del mismo arcángel.
Por encima de María, dos ángeles que, en la imagen original, depositarían sobre su cabeza una corona.
A izquierda y derecha de la escena aparecen San Pablo y San Pedro, respectivamente, en un segundo término, y con un tamaño considerablemente menor al resto de los personajes de la portada. Junto a San Pedro, a su izquierda, creo que hay un perro o león del que desconozco su sentido.
Lo curioso de la portada es cómo en la misma escena se representan tres asuntos teológicos diferentes: La Anunciación, la Coronación de la Virgen María y el Sueño de San José.
Sobre la oportunidad y los motivos de representar en una misma escena la Anunciación y el Sueño de San José, he encontrado esta interesante referencia acerca de un capitel de San Nicolas de El Frago (Zaragoza), en donde también aparecen ambas escenas en una:

“El redactor teológico del Taller de Biota (Maestro de San Juan de la Peña o de Agüero) utilizó el Periphyseon de Eriúgena para crear esta iconografía. En concreto, ¿qué pudo leer en este libro para crear este capitel historiado?
“También el ángel dice a María: “el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Y el mismo ángel dice a José: “José, hijo de David, no abandones a tu esposa. Pues lo que en ella ha nacido proviene del Espíritu Santo”. Según estos testimonios y otros semejantes, ¿no se nos da a conocer y a creer que el Hijo, según la carne, ha sido concebido y ha nacido del Espíritu Santo?” (Juan Escoto Eriúgena, Sobre las naturalezas)
El teólogo redactor del Taller de Biota cree de tal manera en la autoridad espiritual de la palabra de Eriúgena que si éste había escrito: “Y el mismo ángel dice a José”, acabó creyendo que él no era nadie para ponerlo en duda. Su magnífica escultura así lo demuestra
.”

Por otro lado, siendo comunes las representaciones de la Anunciación y la Coronación de la virgen en el románico, no lo es tanto que ambos momentos se representen en la misma imagen. De hecho, parece ser un motivo iconográfico típicamente hispano, pues más allá de los Pirineos no se conoce, en el arte románico, este tipo de representación combinada, que será adoptada posteriormente en Europa.
Según los expertos, este tipo de escenas, donde se fusionan Anunciación y Coronación, tendrían su origen y precedente en el relieve que, con este doble motivo, se conserva en el claustro del Monasterio burgalés de Silos.Partiendo de este centro irradiador, la composición será imitada en diversos pueblos castellanos, navarros, alaveses y riojanos, durante la segunda mitad del siglo XII.
Sobre el tema, hay un interesante y completo artículo en red.

viernes, 18 de julio de 2008

Hallazgo de arte megalítico en la estación de Katillotxu (Mundaka-Bizkaia)

Fruto de las excavaciones llevadas a cabo por el grupo arqueológico Agiri, de Gernika-Lumo, en la estación megalítica de Katillotxu, entre Busturia y Bermeo, se dieron ayer a conocer los primeros hallazgos de arte megalítico en todo el área cántabro pirenaica.
Este tipo de manifestaciones artísticas, relativamente frecuente en zonas occidentales de la península, como Galicia o Portugal, no presentaba, hasta ahora, muestras, en el abundante legado de restos megalíticos que hay en la zona que citamos.
Parece que los dibujos , además de antropomorfos, representan diversas herramientas, y puntas de flecha del tipo “Palmela (punta de cobre)”. De todas formas, de la lectura de la noticia, en dos medios diferentes, no me quedan muy claros los motivos representados, o si hay “piedras antropomorfas”, o cual es la técnica del “bajorrelieve creando un claroscuro”.
Tambien dicen que hay más descubrimientos que todavía no se han hecho públicos. O, al menos, eso he podido entender.
En fin, que si quereis seguir la noticia, mejor que consulteis las fuentes, a ver si teneis más suerte que yo, y lo compartís aquí conmigo.
He consultado la noticia en:
El correo
Deia

domingo, 22 de junio de 2008

Abajas (Burgos)


Vista general del pueblo


Portada de la iglesia


Caballero con perro


?¿




San Jorge con el dragón

Ventanas del ábside

Moral impresionante

sábado, 24 de mayo de 2008

Santa María de Siones (Valle de Mena-Burgos)


David y Goliath


Arco de acceso a una de los edículos laterales


Porreta en un capitel

Naturaleza viva en la portada oeste

martes, 29 de abril de 2008

Regolla delli cinque ordini d'architectura


Giacomo Barozzi da Vignola (1507 - 1573) comenzó sus estudios artísticos en Bolonia, instruyéndose en el arte de la pintura. Aún así, como veremos, al entrar en contacto con el arquitecto Peruzzi comenzó a estudiar arquitectura, recibiendo la influencia de los tratados escritos por Alberti y Sangallo, y de toda la teoría de la arquitectura renacentista en general. A Vignola se le suele considerar como el puente entre el renacimiento y el barroco, y por eso muchas veces es considerado como manierista.


Como hemos dicho, tras estudiar pintura en Bolonia se trasladó a Roma. una vez allí empezó a trabajar para Peruzzi y Sangallo, sobre todo restaurando edificios y monumentos. En esta época llegó a ser nombrado secretario de la Academia Vitrubiana. Más adelante fue arquitecto de la familia Farnesio, y trabajó junto con Vasari en la construcción de la Villa Julia para esta familia. Junto con Ammanati construyó la Villa Farnesia de Carparola. También fue sucesor de Miguel Ángel en la construcción de la Basílica de San Pedro de Roma, a la cual añadió las pequeñas cúpulas de los laterales.

Uno de los mayores logros de Vignola, aparte de su tratado, fue el establecimiento de una nueva tipología de iglesia, acorde con las ideas de la Contrarreforma y las nuevas ordenes religiosas del siglo XVI. Este nuevo arquetipo de construcción pretende subrayar la figura del sacerdote atrayendo la atención del fiel hacia él, enfatizando de esta manera la importancia de los sacramentos en la Iglesia Católica frente a las ideas protestantes que los negaban. Este nuevo modelo de templo se aprecia muy claramente en la iglesia de Il Gesú de Roma, edificio que se convirtió en seña de identidad de las iglesias jesuitas, y gracias a ello este modelo se extendió por toda Europa. Haciendo un análisis superficial de este edificio, vemos como se trata de una iglesia de una sola nave, cubierta por una bóveda de cañón; de esta forma el eje llamado Via Sacra (linea imaginaria que va desde la entrada del templo hasta el altar) se ve reforzado, llevando la mirada del fiel hacia el altar, y por tanto, hacia el sacerdote y el sacramento.


Vignola, como arquitecto que era, también trabajo la teoría arquitectónica, y de este trabajo surgió uno de los tratados más importantes del renacimiento, y uno de los que más repercusión tuvo hasta el siglo XIX : Regolla delli cinque ordini d'architectura. Pero para entender mejor la importancia de este escrito, es necesario hacer un análisis de la situación de la arquitectura en la época de Vignola.


Cuando Vignola publicó su tratado, en el año 1562, el desarrollo de la arquitectura estaba en pleno apogeo. Durante el siglo XV, en la pintura por ejemplo, Alberti dejó articulada una teoría de la pintura con unas reglas definidas, pero esto no sucedió en la arquitectura, aunque hubo algunos intentos. El problema de la arquitectura renacentista se hallaba en las fuentes. El renacimiento tomó como modelo las ruinas griegas y romanas, y como fundamento teórico los libros de arquitectura de Vitrubio. Pero crear un corpus teórico basado en estos libros era muy complicado, ya que el Vitrubio conservado utilizaba un latín muy clásico, y los libro necesitaban un análisis filológico para hacerse inteligibles.


Así pues, entre 1483 y 1490 empezaron a surgir ediciones traducidas y explicadas de este tratado de arquitectura, con lo que también empezaron a proliferar trabajos interpretativos. En un principio, estos tratados hacían una lectura arqueológica del texto: más que adaptar los conocimientos al estilo actual, trataban de adivinar como era la forma de construcción de la época antigua. Este era un paso necesario para llegar a la siguiente etapa de la arquitectura: una vez conocida la teoría arquitectónica clásica, se podía construir una "gramática arquitectónica" nueva (renacentista), basada en los conocimientos griegos y romanos. Los teóricos se dieron cuenta de que los elementos básicos de este lenguaje eran los órdenes arquitectónicos (dórico, jónico,etc.). Uno de los primeros en advertir esto fue Alberti, pero no se atrevió sino a insinuarlo, tratando de dar a cada uno un significado y una importancia. El primer arquitecto que dio a los ordenes arquitectónicos una autoridad y significado propio fue Serlio.


Serlio pensaba que cada orden se correspondía con un valor, una emoción o una virtud. En función de estos significados, cada orden debía usarse en un lugar distinto de la construcción (por ejemplo, los que estuviesen relacionados con la fortaleza serían utilizados en la parte baja, para sustentar el edificio); además fue el primero en acompañar el texto con grabados explicativos. Pero a parte de significar los ordenes, Serlio no explicaba de que forma había que construirlos, con que proporciones y con que medidas, dejando tales cuestiones en manos del arquitecto. Vignola sí lo hizo.


El tratado de Vignola fue un gran adelanto para la arquitectura. Por medio de cálculos matemáticos, Vignola era capaz de adaptar cualquier orden a cualquier sitio y a cualquier medida siempre de forma proporcionada. Por primera vez en todo el renacimiento, existe un sistema para construir las columnas, los fustes, las volutas... La base de este sistema era la proporción establecida entre la base, la columna y el entablamento, que era de 4:12:3; por otra parte, subordinaba todos los elementos del orden al radio de la columna. De esta forma, cualquier elemento tenía su formula para calcular su tamaño.


Pero el pragmatismo de este tratado no se queda en las formulas. Al igual que Serlio, Vignola acompaño el texto con ilustraciones de capiteles, columnas, fachadas... De esta forma, los arquitectos empezaron a conocer el tratado de Vignola por la calidad de sus grabados más que por el sistema de proporciones. Esto permitió que el tratado estuviese vigente, aunque con notables modificaciones, hasta bien entrado el siglo XIX, en pleno neoclasicismo.

jueves, 27 de marzo de 2008

Rebolledo de la Torre



Iglesia románica de Rebolledo de la Torre



Juan de Piasca firma la obra bajo esta ventana




Interior de la ventana-Adán y Eva en el Paraiso



El avaro





Combate de caballeros
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martes, 18 de septiembre de 2007

Meme sobre arte

Victor Vela nos ha nombrado a Anguloscuro y a mi continuadores de este meme, asi que Anguloscuro, reconociendo mi superioridad en el campo del arte, me ha dejado responder a Victor "muy amablemente".

1.- ¿Por qué te gusta el arte?
Lo muy con el arte fue algo accidental. A mi lo que más me interesa es la música, y con eso en mente pretendo estudiar musicología. Pero para ello antes debo cursar dos años de Historia del Arte. Así que despues de un año en la facultad, y tras llevar bastantes años haciendo turismo en verano y viendo las consiguientes obras, he acabado por cogerle gustillo al arte. En un principio lo que más me gustaba del arte era la parte estética, pero una vez que te adentras en el tema, observas que detras de una obra hay muchos más factores por conocer, y que te permiten además una comprensión más completa del arte.

2.- ¿Cuál es tu artista/obra/período favorito?
En esta pregunta voy a responder tanto en la música como en las artes plásticas.
Mi artista "musical" favorito es J.S. Bach. Me parece que fue un músico, que sin salirse demasiado de las reglas establecidas durante el barroco, consiguió una música que dificilmente ha sido superada por otros compositores posteriores, tanto en calidad como en expresividad. Mi obra favorita son las LETANIE LAURETANAE de W.A. Mozart. Me parece una obra que transmite perfectamente el sentido de unas letanias, a parte de ser una delicia para ser escuchadas. Mi periodo favorito es el barroco, tal vez por su tendencia ser siempre muy cantable.
En cuanto a las artes plásticas, mi artista favorito es V. Kandinsky. No tengo ningun argumento claro, simplemente me encantan sus composiciones. Una obra, una ermita visigótica que hay en un pueblo llamado Quintanilla de las Viñas, ya que con su sencillez técnica consigue una belleza increible. Un periodo, el románico, con sus edificios compactos y armoniosos.

3.- Un libro, un disco y un artista para irte a una isla desierta.
Un libro, Contact, de Carl Sagan. Un disco, uno que tengo que incluye el Glorioa en Re de Vivaldi, Stabat mater de Caldara y Magnificat de J.S. Bach. Un artista en una isla desierta..., cualquiera que me diese algo de conversacion jajaja.

4.- ¿Tienes alguna anécdota curiosa con respecto al arte?
Visitando la catedral de Bilbao, yo intentaba explicar a mis acompañantes algo acerca del gótico, pero alguien se enteró de que había un escudo del Athletich de Bilbao pintado en una de las bóvedas (la firma de algún restaurador), y se pusieron a buscarlo pasando absolutamente de mis explicaciones.

5.- Tres adjetivos con los que describes qué es para ti el arte.
Entretenido, pedagógico, expresivo.

6.- Una ciudad y por qué.
Londres, es la única vez que he estado en el extranjeto, y me dejó fascinado.

7.- ¿Crees que está todo inventado en el mundo del arte?
Creo que no, pero también creo que hay artistas que se pasan, llevando la definición del arte a límites a veces insostenibles. Aún así, creo que el arte puede durar tanto como dure la humanidad.

Y ahora nombro a mis sucesores:
El reino olvidado
Gentehistoria
Medrar o el arte de crecer
Ahora y en la historia
Capilla de música de la catedral de Bilbao

sábado, 15 de septiembre de 2007

Por qué mis gafas de sol son una obra de arte

El objetivo de este artículo es demostrar, que este objeto, además de poseer una funcionalidad concreta (proteger los ojos de la luz del sol), también posee un fuerte contenido artístico que puede llevar a considerarlo una auténtica obra de arte.
Antes de empezar mi justificación, es necesario conocer la forma del objeto. Para ello, vamos a utilizar una foto.



Este objeto surge de la combinación de dos innovaciones tecnológicas. Por una parte, encontramos la invención de las gafas. Es a finales del siglo XIII cuando se encuentra la primera mención a las gafas. Por las fuentes, se deduce que el descubrimiento de este objeto se realizo en la década de 1280; se piensa que las invento un físico que vivió en Pisa llamado Salvino Armato, y que las utilizó para mejorar su visión.
Por otra parte, en las gafas de sol se utilizan también las lentes oscurecidas. Estas aparecieron en China antes del 1430, y su primera función fue la de esconder la mirada de los jueces de la época, para ocultar su reacción al público ante las pruebas que le eran presentadas.
Como vemos, la función que hoy en día se les da a las gafas de sol podría decirse que no apareció hasta el siglo XX. Exactamente, fue el ejercito de los E.E.U.U. el que influyó de una manera crucial en la extensión de las gafas de sol. En el año 1930, una empresa recibió el encargo, de parte del ejercito del aire, de diseñar una gafas que sirvieran a los pilotos para protegerse de la luz del sol. Al poco tiempo, esta empresa comercializó el invento entre la población civil, cosechando un gran éxito. A la expansión de este objeto contribuyo una campaña publicitaria realizada en el año 1960, donde una gran parte de los actores de Hollywood y personajes famosos de la televisión empezaron a utilizarlas. A partir de ese momento, las gafas se convirtieron en un complemento prácticamente indispensable.


Para defender o justificar si un objeto es artístico o no, primero hay que saber lo que es un objeto artístico. El arte y los conceptos que se sitúan a su alrededor (el artista, el gusto, la belleza, el contenido, ...) han ido cambiando a lo largo de la historia. Ahora bien, aunque estos conceptos sean variables, siempre ha habido un elemento común que ha permitido a los objetos artísticos seguir siendo arte a lo largo de la historia; según Tatarkiewicz, este elemento es la “experiencia estética”. Esta experiencia no tiene por qué estar ligada a la belleza, porque la falta de ella también puede crear una experiencia estética . Visto esto, podemos pensar que cualquier objeto que crée esta experiencia es artístico, pero esta deducción no sería del todo correcta.
En el arte, muchas veces no es la experiencia estética el elemento más importante, ya que puede que la intención del autor no sea buscar una estética, sino crear en el espectador emociones, sensaciones, traerle recuerdos, hacerle reflexionar.... Teniendo esto último en cuenta, si miramos las gafas de sol seguramente cada uno tenga distintas reacciones: recordar algo, imaginarnos el resplandor del sol, o incluso pensar que querer demostrar que éste es un objeto artístico no tiene ni pies ni cabeza (al fin y al cabo, eso es una sensación conseguida a través del objeto). Por otra parte, siguiendo el planteamiento de Tatarkiewizc, algunas personas pueden obtener alguna sensación de la estética de las gafas, por lo que se cumpliría la premisa de la creación de una experiencia estética, que como hemos visto es muy importante (aunque no suficiente) para considerar artístico un objeto.

Por lo tanto, hemos visto que las gafas de sol entran dentro de la definición de arte anteriormente enunciada, pero aún así, vamos a comprobar que otras características de este objeto también lo convierten en una obra de arte.

El arte ha existido en todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Estos objetos artísticos podían ser más o menos prácticos en la vida diaria, pero siempre desempeñaban una función; ésta podía ser o no concreta, pero el ser humano necesitaba de estos objetos especiales. Lo que hace diferentes a estos objetos es el contenido estético, siempre presente en el proceso creativo humano, y precisamente en la base de este proceso se encuentra la explicación a la necesidad del arte por parte del ser humano.
El ser humano fue capaz de crear estableciendo una relación con la naturaleza; ésta consistía en una visión analítica del mundo, que fue posible gracias a la abstracción y a un proceso de simbolización. De esta manera, surgieron abstracciones y conceptos cada vez más complejos, llegando a la creación de los idiomas (un sistema de símbolo - significado). El arte, a fin de cuentas, es otro sistema de símbolo - significado, que es utilizado para comunicar cosas.
Teniendo todo esto en cuenta, podemos decir que una de las funciones más importantes del arte, si no la más importante, es la comunicación. En el caso que nos atañe, podemos pensar que las gafas no comunican nada al espectador, pero eso sucede porque nos acercamos con prejuicios a las gafas. Creemos que las gafas nos tienen que transmitir un mensaje similar al de una escultura griega o renacentista, pero a decir verdad, muchas veces nos encontramos bastante lejos de entender completamente una obra de arte de estos periodos, aunque creamos lo contrario. Para hacerlo, tendríamos que conocer perfectamente el periodo histórico así como la supuesta intención del artista. En el caso de las gafas, ocurre lo mismo.
Haciendo un análisis en profundidad del Doríforo de Polícleto, obtendríamos como una conclusión posible que el autor deseaba transmitir lo que en la época entendían como “concepto de belleza” (muy importante en el arte griego) a través de los recursos escultóricos de la época. Frente a las gafas obtendríamos una conclusión similar: a la hora de fabricar la montura, se utilizaron todos los conocimientos técnicos de la época en la que fueron creadas para que fuese resistente y ligera, y al mismo tiempo, el diseñador tubo que conocer el “concepto de belleza” utilizado en esa misma época para que el comprador (entendido como espectador) se sintiese atraído por la belleza del diseño; en este caso además, cabe destacar que la fusión forma-función es perfecta, dando igual si consideramos las función de estas gafas como estética o práctica (proteger del sol), porque como hemos dicho, la función del arte no es concreta.
Desde el punto de vista del materialismo histórico, de Hauser por ejemplo, el arte es creado para hacer frente a los problemas que se nos crean a diario. En este caso, el problema y la solución están claros, y aún así, podríamos seguir afirmando que estas gafas poseen cierta función estética.

Otro argumento para considerar las gafas como un objeto artístico se basa en el proceso de creación. Muchas veces creemos que las bellas artes y las artes aplicadas (artesanía) están enfrentadas, pero vamos a ver que esto no es así, ya que un objeto puede pertenecer a estas dos categorías al mismo tiempo.
En el renacimiento, las artes aplicadas y las bellas artes se separaron, creando una dicotomía entre estas dos artes; lo que las diferencia es el objetivo: las bellas artes buscan la belleza, y las aplicadas la funcionalidad. De todas formas, las dos tienen un elemento común: el proceso creativo. El primer paso en este proceso es el diseño. Para ello, es necesario conocer perfectamente la función que va a desempeñar el objeto (en este caso proteger los ojos del sol). El autor va a llegar a este conocimiento por medio de la abstracción. Más adelante, este diseño debe ser trasladado a un soporte material. Como hemos visto, en el proceso creativo son necesarias igualmente habilidades físicas como intelectuales.
Pero este proceso creativo no está al alcanze de todas las personas. El artista o artesano necesita una formación concreta, además de unas habilidades especiales, tanto físicas como intelectuales, como hemos dicho anteriormente. En algunas ocasiones, el autor se salía de los modelos marcados y utilizados en busca de innovaciones, y esto estaba muy mal visto antes del renacimiento. Pero a partir del siglo XV, se entendió que salirse de los modelos para buscar la belleza como función de un objeto era correcto, dando así lugar al cisma entre artesanía y bellas artes.
Pero esta secesión ni fue total. Muchas obras de arte de gran calidad tienen funciones prácticas además de la estética. En su diseño se mezclaron la belleza y la funcionalidad, dando lugar a una obra de arte. Esto no va a ser una obra de artesanía, pero tampoco una obra de arte, ya que ambas funciones tienen cabida dentro del objeto. Esto mismo ocurre con las gafas: la función práctica de proteger del sol se combina con la función estética de ser acordes con el canon de belleza actual.


¿Y tú qué opinas?

domingo, 2 de septiembre de 2007

La cruz de San Andrés, cruz decussata. o en aspa


Son pocos los datos ciertos que sobre la vida del apostol Andrés tenemos. Guiándonos por lo que dicen de él los Evangelios, sabemos que fue el primero de los apóstoles y discípulo de Juan el Bautista; hermano de Simón Pedro y por tanto hijo de Juan o Jonás, y nacido en Betsaida (Juan , I, 35-44). Sabemos que era pescador de profesión, y que lo abandonó todo para seguir a Jesús de Nazaret (Mateo, 4, 18-20; Marcos, I, 16-18). Poca cosa más nos dicen los evangelios canónicos sobre la figura de Andrés.
Sobre su vida posterior sabemos por escritos apócrifos y otros de algunos padres de la Iglesia. Eusebio de Cesarea nos dice que predicó en Escitia, según nos cuenta en el Libro III de su Historia Eclesiastica:”Así, pues, se hallaban los judíos cuando los santos apóstoles de nuestro Salvador y los discípulos fueron esparcidos por toda la tierra. Tomás, según sostiene la tradición, recibió Partia; Andrés, Escitia, y Juan, Asia, y allí vivió hasta morir en Éfeso”. San Gregorio de Nazianzo nos informa de su predicación en Epiro. San Jerónimo nos habla de su presencia en Acaya. También se le atribuye, siguiendo principalmente a Nicéforo Calixto, su presencia en Ponto, Capadocia, Galaecia y Bitinia; en diversas colonias griegas en torno al Mar Negro como Sínope, donde, según la tradición, se muestra la piedra que le sirvió de púlpito en sus predicaciones, y también en Tracia y Macedonia, para finalizar en Grecia, siendo martirizado en Patras de Acaya. Una información más completa en la Enclopedia Católica y en Canal Social.
Los conocimientos que tenemos sobre su martirio y muerte se basan fundamentalmente en dos escritos. Por un lado Los Hechos de San Andrés, y por otro, la carta que los presbiteros de Acaya envian a las iglesias del mundo relatando el martirio y la muerte del santo, y que al parecer se basa en el relato de alguna de las versiones de los Hechos. En ninguno de los dos textos se cita la cruz en forma de aspa como la del martirio de Andrés. Se describe su crucifixión en un 30 de noviembre de la decada sexta del primer siglo de nuestra era, detallando que fue atado y no clavado a la cruz para prolongar su agonía, pero parece que en ningún momento se describe la cruz como de una forma especial distinta de la latina. Para un relato más pormenorizado del martirio: Vida de los apostoles.
Sin embargo, actualmente, la iconografía más extendida de San Andrés lo representa bien sea crucificado en una cruz en aspa o cruz decussata, también conocida como cruz de San Andrés o de Borgoña, o bien junto a ella, en muchos casos sujetándola.
Vemos por tanto cómo esta iconografía de San Andrés no tiene ningún fundamento histórico, pero ¿cuándo y dónde surge esta tradición?. Existe común acuerdo para ubicar sus orígenes en época medieval, aunque no se llega a un acuerdo entre los estudiosos acerca de los primeros ejemplos de esta representación de su martirio.
Don Antonio Ruiz de Elvira Prieto, en su artículo “La "Crux Decussata" y el martirio de San Andrés Apostol” atribuye a Jean Fouquet, en una ilustración del Libro de Horas de Étienne Chevalier, la primera representación del martirio de San Andrés en una cruz decussata, cuando corría el año de 1450, ya que, al parecer, anteriores representaciones de esta cruz en aspa, citadas por otros autores, se corresponden con cruces en tau, es decir, con forma de Y.

Breviarium polaco

Sin querer enmendar la plana a nadie, y con todas las reservas, navegando por la red, encuentro un par de representaciones de San Andrés con la cruz en aspa como instrumento de su martirio, y que están datadas en fechas anteriores a aquella de 1450 en que se pinta la de Fouquet. Así, en primer lugar, citaré una miniatura de un breviarium polaco fechado sobre 1400 y en el que el santo aparece con una pequeña cruz decussata en sus manos. En segundo lugar tendríamos otra miniatura, esta vez del Salterio de Lutrell, obra inglesa datada en el siglo XIV, entre los años 1325 y 1335, y en la que San Andrés aparece atado a una perfecta cruz en aspa.

Salterio de Lutrell

Sea como fuere, lo que parece indudable es que a partir del siglo XVI la iconografía de San Andrés con la cruz en aspa, que durante la Edad Media no logró una amplia aceptación, se extiende considerablemente. La mayor parte de los autores parece que responsabilizan a la casa de Borgoña de esta rápida difusión, y es que la creación de la orden del Toisón de Oro por Felipe el Bueno , y su patrocinio por San Andrés, van a traer como consecuencia la adopción de la “crux decussata” como símbolo de la divisa de la casa de Borgoña por parte de Carlos el Temerario. Y es que una de las más tempranas representaciones de la “decussata” es del Breviario de Felipe el Bueno, de hacia 1455, a la que suceden una moneda de Carlos el Temerario con la misma representación del santo y un grabado relacionado con el mismo magnate de hacia 1468, según nos dice Don Antonio Ruiz de Elvira Prieto en el trabajo citado anteriormente.
Para el territorio peninsular el autor nos cita un relieve en madera de Felipe Vigarny, en la capilla de Santa Ana de la Iglesia parroquial del Castillo en Cervera de Pisuerga y que data hacia 1513. Sin embargo, según la datación que dan los expertos que han analizado y restaurado las vidrieras de la Iglesia de Santa María de los Reyes de Grijalba (Burgos), tendríamos en ellas un ejemplo anterior de San Andrés con la decussata en territorio español, ya que las vidireras se fechan en la primera mitad del siglo XV, atribuyéndoles un origen centroeuropeo. El santo aparece con una decussata frente a él y sujetada con sus manos. Siento no disponer de foto.
No lejos de allí, en el pueblo palentino de Santoyo, tenemos otro ejemplo temprano de San Andrés con la cruz en aspa en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista y del que pongo una foto. Se trata también de una vidriera, esta vez claramente datada, ya que lleva escrita la fecha de su realización, el año 1527. También es esta ocasión, San Andrés aparece tras la cruz en aspa, sujetándola.
De pocos años después, o quizás coetáneas, son dos representaciones del martirio de San Andrés, quizá poco conocidas, de arte popular, ubicadas en dos pequeños pueblos del norte peninsular.
La primera de ellas ha aparecido hace pocos años, en el transcurso de las obras de restauración de la primitiva iglesia de San Andrés de Biañez (Carranza-Bizkaia). Se trata de una pintura mural que se descubrió al desmontar el retablo de madera que la tapaba y que a su vez simulaba otro retablo. En el centro del mismo está representado San Andrés en su martirio sobre una cruz en aspa. La pintura mural ha sido datada en el segundo cuarto del S.XVI y atribuida a la mano de algún artesano local.
La segunda se encuentra en el pueblo burgalés de Presencio, embutido en la pared exterior de la cabecera de la Iglesia parroquial de San Andrés. Se trata de un bajorrelieve en piedra. Los expertos que he podido consultar lo situan en fechas similares a las del ejemplo anterior, principios del S.XVI, y atribuido igualmente a la labor de la artesanía local.
Quizás resulte chocante que dos talleres locales, de escasa entidad como estos, adopten esta iconografía tan precozmente, teniendo en cuenta que talleres hispanos más importantes, todavía a finales del S.XV, siguen representando a San Andrés con la cruz latina, como en el caso del retablo de la capilla de San Bartolomé del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, atribuido al taller de Juan de la Abadia, fechado en 1480, y que se puede ver en el Museo Diocesano de Huesca.
No obstante, tal vez no sea tan extraña esta temprana presencia de la decussata en la iconografía de San Andrés en Carranza y Presencio. Debemos tener en cuenta la influencia que hubo de tener para los artistas locales la presencia de la corte, con grandes influencias borgoñonas en aquellos años de fines del XV y principios del XVI, en las inmediaciones de ambos pueblos.
Y es que, por un lado, la presencia de la monarquía embarcando en el puerto de Laredo es relativamente frecuente en estos siglos. En Laredo embarca, en 1496, Dª Juana, hija de la reina Isabel la Católica que hasta allí la acompaña, rumbo a Flandes, para celebrar su boda con Felipe el Hermoso. Así nos lo cuenta un anónimo historiador del XIX, refiriéndose a Dª Juana: “D. Fernando y Doña Isabel no quisieron tampoco prolongar su casamiento, asi es que contando apenas quince años, esto es, en 1494, ajustaron las deseadas bodas con D. Felipe, archiduque de Austria, duque de Flandes, de Artois y del Tirol, é hijo del emperador de Alemania, Maximiliano I. Ajustadas que fueron, al instante se dió principio á los preparativos de marcha con el boato y solemnidad dignos de la hija de tan poderosos señores. Una armada de ciento veinte navíos de alto bordo se aprestó en el puerto de Laredo, embarcándose en ella quince mil hombres de guerra no incluyendo la tripulacion. A Don Alonso Enriquez, gran almirante de Castilla, estaba encomendado el mando de esta flota: iba de capellan mayor D. Diego de Villaescusa, dean de Jaen; y la encargada por el rey de servir y hallarse á las inmediatas órdenes de la infanta, era Doña Teresa de Velasco, esposa del admirante que dirigia aquella espedicion. La cámara y todos los destinos pertencientes á su persona, se servian por damas y caballeros de la primera nobleza de España; asi lo dice en las listas que de ellos forma D. Lorenzo de Padilla. Inútil es hacer mencion de las ropas y alhajas que habian de adornar á tan augusta princesa: se puede decir para abreviar que se habian dispuesto con elegancia y profusion.

Terminados los preparativos, se dirigió toda la real familia por Almazan al puerto de Laredo, para despedir á tan escelsa infanta, escepto el rey D. Fernando que por hallarse celebrando de Córtes en Aragon, no pudo verificarlo, muy á pesar suyo. El malogrado príncipe D. Juan, hermano de Doña Juana, y su augusta madre la acompañaron hasta la entrada del navío, donde anegados en un mar de lágrimas, se dieron mútuamente el mas tierno y afectuoso á Dios. A Dios, que resonó por todos los ángulos de la embarcacion, en señal de reconocimiento á las reales personas que quedaban en tierra. El dia 19 de agosto de 1496 se hicieron á la vela con direccion á los Estados flamencos.”


Vuelve a embarcar, en el mismo puerto, Dª Juana, en el año 1504, según se nos cuenta en la citada biografía: “El dia 15 de marzo de 1504, se dirigió Doña Juana acompañada de sus padres para el punto donde se iba á embarcar (Laredo), pero todo parecia venirle en contra, todo parecia revelarse á su voluntad. Un recio y continuo temporal impidió poder darse á la vela. Esto hacia crecer los tormentos de la princesa, y revestirla mucho mas de indignacion, porque todo parecia combinarse para evitar la reunion con su esposo. Dos meses tuvo que residir en Laredo, que fueron los que duró la tempestad; dos meses que fueron dos siglos, si se atiende la disposicion en que se hallaba esta señora, y que agravaron muchísimo sus constantes padecimientos. A mediados de abril logró hacerse á la vela, llegando en nueve dias felizmente á Vergas, distante tres leguas y media de Brujas.”
En Laredo desembarca en 1556 Carlos I para tomar el camino a su retiro en el Monasterio de Yuste. Así, el 6 de octubre de ese año duerme en Ampuero y el 7 en Lanestosa. También Bárbara Blomberg, amante de Carlos I y madre de D. Juan de Austria, desembarcó en Laredo a su venida a España en el año 1577, viviendo en Colindres algunos años. En la actualidad sus restos reposan en la localidad cántabra de Escalante, en el Monasterio de Montehano, donde ella misma mandó ser enterrada.
No sería, por tanto, nada extraño, que el artita que dibujó el retablo de San Andrés de Biañez tuviera la oportunidad de ver alguna de las miniaturas donde, siguiendo las últimas modas borgoñonas, se representara el martirio del santo con la cruz en aspa y lo copiara, teniendo en cuenta la proximidad de Carranza con los pueblos arriba mencionados.
De la misma forma, no fue nada extravagante la presencia cortesana en las inmediaciones de Presencio. Así, sabemos que por Santa María del Campo, a escasos 10 kilometros de Presencio, y seguramente por el mismo pueblo, pasó Felipe el Hermoso, acompañado de su mujer Dª Juana, durante su primer viaje a España.
En Arcos de la Llana, a unos 15 kilómetros de Presencio, permaneció la reina Juana I de Castilla, con el cadaver de su esposo, al parecer más de año y medio.
Desde Santa María del Campo le escribe su padre, el rey Fernando, conminándola a trasladarse a Tordesillas. Y en este mismo pueblo permanecerá ella misma algún tiempo, obligando al Cardenal Cisneros a trasladar su investidura al cercano pueblo de Mahamud.
Así nos describe el anónimo biógrafo de la reina, antes citado, estos acontecimientos: “Doña Juana habia llegado al último grado de locura, estaba enteramente loca; mas sin embargo era la reina propietaria de España y su nombre y consentimiento eran necesarios para dar algun carácter á los actos del gobierno. Esta consideracion movió al rey Católico á entrar en algunas consultas con su hija para el mejor arreglo de los negocios y volver otra vez á gobernar los dominios de España. Doña Juana, por su parte, admitió sin réplica alguna cuanto le propuso su padre, poniendo solamente una condicion, que la habian de dejar permanecer en la villa de Arcos, «en completa libertad, sin tener que intervenir en otro negocio, que pasar los dias que la restaban de esta vida, al lado del cuerpo de su esposo.» Mucho trabajaron por hacerla variar de este pensamiento, pero siendo todo inútil se le concedió el permiso, mandando prepararle una casa en Arcos, digna de la persona que la iba á habitar.
Mas de año y medio residió Doña Juana en la villa de Arcos sin que se hubiese mejorado en nada su locura. Era de ver, segun afirman algunos, las animadas conversaciones que esta infeliz señora, tenia con el cadáver de su esposo; conversaciones que aumentaban mas su delirio, y que en lugar de aliviarla, la agravaban. «Por qué no me respondeis, Felipe? le decia: callais!... todavia me sereis infiel!...» Estas palabras proferia á su marido, y otras que causaria lástima escucharlas.
Desde Santa María del Campo le escribió D. Fernando á su hija advirtiéndole de la necesidad que tenia de marcharse á Tordesillas y haciéndola saber era poblacion mas salubre que la villa de Arcos, y que por consecuencia habia determinado, se pusiese en camino para este punto. Doña Juana, se encontraba perfectamente, segun la contestaba, en Arcos. De manera que viendo el rey Católico que su hija no accedia á sus súplicas tomó la determinacion, de ir en busca de ella para ver si con su presencia lograba lo acompañase hasta Tordesillas. Asi lo hizo D. Fernando habiendo podido con el influjo que ejercia sobre su hija hacer se marchase á dicho punto, pero viajando con el mismo aparato que en las otras espediciones. Sea el haber mudado de temperamento, sea que el viaje no fue de su agrado, lo cierto es que la reina Doña Juana estaba mas furiosa cada vez, y tomó mas incremento su ya incurable enfermedad.”

No tiene pues nada de extraño que los artistas locales tuvieran conocimiento de las últimas tendencias artísticas borgoñonas, ya que Presencio está en el camino de Arcos a Santa María del Campo, eje principal, al parecer, de las comunicaciones, en aquellos tiempos, entre Burgos y Valladolid.