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domingo, 12 de octubre de 2008

La ermita de la Inmaculada en Tablada de Rudrón (Burgos)


De la sencilla ermita románica de Tablada de Rudrón me han llamado la atención dos de sus elementos.
En primer lugar, la iconografía del tímpano de su portada, donde se representa a Cristo en Majestad, tal vez con la cabeza envuelta en mandorla, rodeado de ángeles que portan instrumentos de su martirio.
El Cristo aparece con las manos extendidas enseñando las llagas de sus manos. A su derecha, nuestra izquierda, aparecen dos ángeles portando la cruz, y a su izquierda, nuestra derecha, otros dos ángeles que llevan, respectivamente, uno los clavos, y el otro la lanza de Longinos.
Si bien parece ser una iconografía poco frecuente en el románico burgalés, encontramos, relativamente cerca, un paralelo, en el tímpano empotrado en el hastial de la Colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo.
Asimismo, similar iconografía, aunque mucho más rica en detalles, la encontramos en el dintel del arco central del exuberante Pörtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.


También llama la atención en la ermita, una pequeña talla, entrañable,de personaje con túnica, que parece ser de factura anterior a la de la ermita actual.

sábado, 4 de octubre de 2008

Grafitos en la iglesia de Gredilla de Sedano

Ya le dediqué un artículo a la iglesia de Gredilla de Sedano. En aquella ocasión, con motivo de la curiosa iconografía del dintel de su puerta de entrada.
En esta ocasión, me gustaría, además de hacer hincapié en la belleza general del templo, fijarme en los interesantes grafitos que se pueden encontrar allí, y como vale más una imagen que mil palabras, os dejo unas fotos como botón de muestra.
A la hora que la visité, la calidad de la luz no era la más apropiada para conseguir unas buenas fotos de grafitos, así que os animo a que os paseis por allí si os interesa descifrarlos.


¿M CCC I?, al final de la segunda linea
Debajo, parece que hay dibujos que no alcanzo a interpretar y un disco solar similar al de Moradillo de Sedano



Un perro cazando un conejo



No entiendo nada

domingo, 7 de septiembre de 2008

El dintel de la iglesia de Gredilla de Sedano (Burgos)



En el centro del dintel aparece María, con la palma de su mano derecha levantada, en gesto habitual en vírgenes de anunciación, y con los dedos indice y medio de su mano izquierda extendidos, en idéntica postura que las vírgenes representadas en Santo Domingo de Soria o en el Convento de la Concepción, de Berlanga de Duero (Soria). Llama la atención su cabeza, ya que, como se puede observar en la foto, no corresponde a la figura original, estando su tamaño desproporcionado con el cuerpo.
A su izquierda, el Arcángel San Gabriel le anuncia la milagrosa concepción de Jesús, adoptando la habitual postura de genuflexión con la mano derecha levantada, intuyéndose el dedo índice extendido, en señal de comunicación. Al mismo tiempo, San José, que dormita, recibe en sueños la noticia del virginal embarazo de María, de manos del mismo arcángel.
Por encima de María, dos ángeles que, en la imagen original, depositarían sobre su cabeza una corona.
A izquierda y derecha de la escena aparecen San Pablo y San Pedro, respectivamente, en un segundo término, y con un tamaño considerablemente menor al resto de los personajes de la portada. Junto a San Pedro, a su izquierda, creo que hay un perro o león del que desconozco su sentido.
Lo curioso de la portada es cómo en la misma escena se representan tres asuntos teológicos diferentes: La Anunciación, la Coronación de la Virgen María y el Sueño de San José.
Sobre la oportunidad y los motivos de representar en una misma escena la Anunciación y el Sueño de San José, he encontrado esta interesante referencia acerca de un capitel de San Nicolas de El Frago (Zaragoza), en donde también aparecen ambas escenas en una:

El redactor teológico del Taller de Biota (Maestro de San Juan de la Peña o de Agüero) utilizó el Periphyseon de Eriúgena para crear esta iconografía. En concreto, ¿qué pudo leer en este libro para crear este capitel historiado?
“También el ángel dice a María: “el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Y el mismo ángel dice a José: “José, hijo de David, no abandones a tu esposa. Pues lo que en ella ha nacido proviene del Espíritu Santo”. Según estos testimonios y otros semejantes, ¿no se nos da a conocer y a creer que el Hijo, según la carne, ha sido concebido y ha nacido del Espíritu Santo?” (Juan Escoto Eriúgena, Sobre las naturalezas)
El teólogo redactor del Taller de Biota cree de tal manera en la autoridad espiritual de la palabra de Eriúgena que si éste había escrito: “Y el mismo ángel dice a José”, acabó creyendo que él no era nadie para ponerlo en duda. Su magnífica escultura así lo demuestra
.”

Por otro lado, siendo comunes las representaciones de la Anunciación y la Coronación de la virgen en el románico, no lo es tanto que ambos momentos se representen en la misma imagen. De hecho, parece ser un motivo iconográfico típicamente hispano, pues más allá de los Pirineos no se conoce, en el arte románico, este tipo de representación combinada, que será adoptada posteriormente en Europa.
Según los expertos, este tipo de escenas, donde se fusionan Anunciación y Coronación, tendrían su origen y precedente en el relieve que, con este doble motivo, se conserva en el claustro del Monasterio burgalés de Silos.Partiendo de este centro irradiador, la composición será imitada en diversos pueblos castellanos, navarros, alaveses y riojanos, durante la segunda mitad del siglo XII.
Sobre el tema, hay un interesante y completo artículo en red.

domingo, 22 de junio de 2008

Abajas (Burgos)


Vista general del pueblo


Portada de la iglesia


Caballero con perro


?¿




San Jorge con el dragón

Ventanas del ábside

Moral impresionante

sábado, 24 de mayo de 2008

Santa María de Siones (Valle de Mena-Burgos)


David y Goliath


Arco de acceso a una de los edículos laterales


Porreta en un capitel

Naturaleza viva en la portada oeste

jueves, 27 de marzo de 2008

Rebolledo de la Torre



Iglesia románica de Rebolledo de la Torre



Juan de Piasca firma la obra bajo esta ventana




Interior de la ventana-Adán y Eva en el Paraiso



El avaro





Combate de caballeros
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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Estelas funerarias en Pineda de la Sierra (Burgos)

El pueblo burgalés de Pineda de la Sierra es bastante conocido entre los amantes del románico, y podemos encontrar bastante infortmación en la red sobre la galería porticada de su iglesia de San Esteban. También es conocida, aunque no parece que haya tenido excesivo exito, su estación de esquí.




Sin embargo, quizás sea menos conocida la Ermita del Cristo, seguramente de origen sanjuanista según inducen a pensar las cruces de Malta que hay en su portada. Podemos ver en la fotografía, junto a lo que parecen ser letras, un bonito pentáculo.




Situada junto al actual cementerio de la localidad, ha despertado mi interés por el gran número de trozos de estelas funerarias, tal vez altomedievales o incluso algunas anteriores, que recoge en su muro sur, y de las que os pongo una relación aquí.



viernes, 5 de octubre de 2007

Exposición conmemorativa del VIII centenario del Cantar del Mio Cid

Con motivo del octavo centenario de la escritura del Cantar del Mio Cid, se ha organizado, en la Catedral de Burgos, una exposición titulada : “El Cid. Del hombre a la leyenda”. La muestra recoge 282 piezas sobre diferentes aspectos de la vida y época del héroe legendario castellano y está dividida en cinco apartados.
En el primero se exponen elementos relacionados directamente con la vida del Cid, entre ellos la polémica Tizona recientemente adquirida por la Junta de Castilla y León. En un segundo apartado se exponen elementos de la vida cotidiana de la sociedad medieval. El tercer espacio se dedica a la literatura medieval, con la exposición de manuscritos originales. En cuarto lugar podremos ver cómo se han ido formando las imágenes que sobre el Cid y otros personajes relacionados con él han llegado hasta nosotros. Y, por fin, en un quinto apartado se exponen pinturas que sobre el Cid y sus momentos han realizado diferentes artistas de todas las épocas. Creo que haré todo lo posible para ir a verlo.
Para más información, se puede leer la noticia en “El País”, en “El Mundo”, o en “El Correo”de hoy
En relación con este centenario, he encontrado un artículo de Juan José García González, en el Diario de Burgos, en el que nos ofrece una visión particular sobre los actos del centenario y sobre la importancia e interés que el héroe despierta en la sociedad castellana actual, y que copio aquí, por si deja de estar disponible en red:


DIARIO DE BURGOS
24/09/07
SECCIÓN : OPINIÓN


EL CID, UN HÉROE SIN PATRIA/Juan José García González


A mediados del mes de mayo Diario de Burgos se preguntaba en voz alta «¿Qué interés despierta el Cid?» y respondía publicando dos instantáneas de la decena y media de personas que asistían a las sesiones del congreso sobre la vigencia del héroe y cifrando los matriculados, en torno a una cincuentena. Dos días después el gerente del Consorcio del Camino del Cid, ante la escasa repercusión popular del octavo centenario del Cantar de mío Cid, consideraba que la pregunta más pertinente era otra: «¿Somos conscientes del interés que despierta el Cid?». En fin, hace unos días el propio Alberto Luque ha vuelto a deplorar el reducido eco social que han tenido los eventos de referencia. De estas aproximaciones se desprenden dos cosas: que sus conciudadanos parecen estar dando la espalda al Cid y que apenas son conscientes de las implicaciones que tiene el interés que suscita su figura entre los demás.
Cabe, sin embargo, poner cierta sordina a esta forma de pulsar la realidad. Probablemente hubiera sido más congruente valorar los resultados tras criticar la forma de organizar dichos eventos, ofertados en pleno período de exámenes, publicitados inadecuadamente en la Facultad de Humanidades y Educación, planificados por foráneos que han ignorado a los colectivos ciudadanos potencialmente interesados, organizados sin contar con los expertos de la Universidad de Burgos, programados con el habitual sesgo endogámico de los especialistas académicos y totalmente despreocupados de mostrar al héroe como un producto genuino de la tierra que le vio nacer.
Al margen de las bondades -pocas o muchas- del método utilizado para evaluar el estado de cosas, los resultados han sido suficientemente paupérrimos como para tomar en serio el tema y tratarlo en profundidad. Mi contribución al respecto consistirá en intentar contestar de forma congruente una pregunta directa: ¿por qué se tambalea la figura del Cid entre sus conciudadanos?
La respuesta es compleja y hay que desgranarla por partes. No es por culpa del Cid, que no ha variado sus posiciones. Tampoco es por culpa de los nativos, que, más allá de su participación o no en las efemérides, se reconocen en su trayectoria. En absoluto es por culpa de los demás, que parecen, más bien, incrementar su admiración por el héroe.
La culpa hay que buscarla en la quiebra de la relación de conciudadanía entre el Cid y los castellanos. El héroe está empezando a perder entre los suyos aquel plus de reconocimiento anímico, de alineamiento incondicional que nunca podrán invertir en él los foráneos. El distanciamiento está en marcha porque Castilla ya no existe y los castellanos no ejercen ya como castellanos. Carecen de fronteras que les diferencien, de parlamento que les gobierne y de capital que les identifique.
El desmantelamiento de Castilla se inició hace mucho tiempo y se ha consumado con ensañamiento. Se remonta a la génesis de los estados-nación. Así, mientras Anglia creó la Corona inglesa y conserva su nombre en Inglaterra; mientras Francie hizo lo propio con la Corona francesa y pervive en Francia y mientras los ítalos han transmitido su nombre a la nación italiana, Castilla creó la Corona castellana y, sin embargo, su nombre fue desplazado por el de España. El desguace ha proseguido posteriormente. La creación del Estado de las Autonomías la ha ninguneado hasta tal punto que, lejos de ser equiparada institucionalmente -como mínimo- a Cantabria, Murcia o La Rioja, ha sido subsumida en un módulo político-administrativo inverosímil (nadie puede ser de dos sitios a la vez) y carente de pedigrí: la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
Llegados a este punto, todo se ha trastocado de tal manera que hasta la mitifícación del Cid como un buen vasallo castellano repetidamente desairado por su mal señor leonés resulta hoy políticamente incorrecta y aun contraproducente para quien la mantenga como expresiva de lo que realmente fue: el principio del antagonismo que llevaría a Castilla a fagocitar a León subsumiéndole y anulándole históricamente.
Castilla y los castellanos han sido abducidos y su fascinante legado no cuenta ya con más soporte que el que le proporciona el capitalismo vigente. Sobrevive lejos de las esferas anímicas jugando el juego interesado de los publicistas, de los turistas, de los académicos, de los animadores culturales, de los voceros ideológicos, de los coleccionistas de certificados, de los novelistas históricos, de los mercados medievales, de los cursos de verano, de los politiqueos de turno, etc., etc. El propio Cid es poco más que una mercancía adobada como «patrimonio de la humanidad», «personificación del alma hispana» o «ejemplo del hombre que se hizo a sí mismo».
El distanciamiento entre el héroe y los suyos detectado tanto por el periódico como por el gerente responde, en mi opinión, al deterioro que está deparando la laminación de la identidad castellana y de su memoria histórica. La regresión del Cid en el imaginario de sus conciudadanos es intencionada, de naturaleza política y tiene valedores conocidos. Se debe específicamente a la desconexión del común con su pasado al impedirle sentirse orgulloso de su trayectoria y privarle de la convicción de estar inmerso todavía -bien que en una frecuencia diferente- en la misma onda histórica que le tocó vivir a Rodrigo Díaz en el siglo XI.
No deja de ser un motivo de alegría, por descontado, que el universo mundo se interese por el personaje, pero creo que, sin patria conocida en la actualidad y sin el respaldo incondicional de los suyos, sometido al albur de la mercantilización y de los oportunismos, el héroe que construyeron los castellanos para sí tiene ya los pies de barro, sobrevive anímicamente desahuciado y solo persistirá mientras reporte dividendos. Mantengo con rotundidad, como dije a finales de abril en este mismo periódico, que nuestro excepcional patrimonio -el Cid, pero
también el idioma castellano- está perdiendo sustento anímico entre nosotros a marchas forzadas y que la atención que le prestan otros depende ya tan solo de los recursos que genere. En mi opinión, el tambaleante porvenir del Cid en la mentalidad de los suyos no es más que un resultado perverso del gravísimo problema que subyace a la advertencia que realicé hace bien poco: «diluir a Castilla no ha sido nuestra mejor inversión».


Juan José García González es catedrático de Historia Medieval de la Universidad de
Burgos.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Viaje por España, de Teófilo Gautier (Castilla la Vieja y sus mujeres)

De Vitoria se dirige a Burgos por el paso de Pancorbo, quedando maravillado por la belleza del paisaje que ha podido admirar en el camino, y así continúa:



BURGOS


“De Pancorbo a Burgos cruzamos tres o cuatro pueblos medio en ruinas, algunos como piedra pómez y color de pan tostado, tales como Briviesca, Castil de Peones y Quintanapalla, Dudo que Descamps, en el riñón de Asia Menor, encontrase muros más quemados, más enrojecidos, más pardos, más granujientos, más resquebrajados y descascarillados que éstos. Al pie de estos muros vagaban algunos asnos que no envidiarían nada a los asnos turcos y que Descamps debería estudiar. El asno turco es fatalista, y en su actitud humilde y soñadora se advierte que está resignado a recibir todos los palos que el destino le reserva y que soportará sin quejarse. El asno castellano tiene un aspecto más filosófico y resuelto; comprende que no pueden prescindir de él; es de la casa, ha leido el Quijote y se vanagloria de descender en linea recta del célebre rucio de Sancho Panza. Junto a estos asnos veíanse también perros de casta de una raza magnífica, impecables de patas, cuerpo y cabeza; entre otros, algunos lebreles en el estilo de los de Pablo Veronés y de Velázquez, de un tamaño y de una belleza admirables, sin contar algunas docenas de muchachos o pilluelos andrajosos, cuyos ojos chispeaban entre sus harapos como diamantes negros.
Castilla la Vieja sin duda se denomina así a causa de las innumerables viejas que allí se encuentran, ¡y qué viejas! Las brujas de Macbeth atravesando el brezal de Dunsinania para ir a preparar su infernal banquete, son lindas muchachas comparadas con ellas; las abominables furias de los caprichos de Goya, que yo hasta ahora tenía por pesadillas y quimeras mostruosas, son retratos de asombroso parecido; la mayoría de estas viejas tienen barbas como el queso enmohecido y bigotes como granaderos; y luego ¡hay que ver su atavío! Si se cogiera un pedazo de tela y durante diez años se dedicara una persona a ensuciarlo, raerlo, agujerearlo, remendarlo y hacerle perder su color primitivo, no se llegaría a esta sublimidad de andrajo. Y tales encantos se nos muestran realzados por un aspecto hosco y huraño, bien diferente por cierto de la actitud humilde y dulce de las pobres gentes de Francia.”
Sigue con una descripción de la Plaza Mayor de Burgos, y de algunos personajes que allí le llamaron la atención, para proseguir con la de la fonda en que se alojó, y nos dice así:
“La fonda en que nos albergamos era una verdadera fonda española, en la que nadie entendía una palabra de francés; tuvimos que hacer uso de nuestro castellano y estropearnos la garganta con la abominable jota -sonido árabe y gutural que en nuestro idioma no existe-. Debo decir que nos entendían bastante bien gracias a la extremada inteligencia que distingue a este pueblo. Claro está que alguna vez nos traían una vela cuando pedíamos agua, o chocolate en vez de tinta; pero aparte estas pequeñas equivocaciones, muy perdonables, todo marchó del mejor modo posible. La fonda estaba servida por un enjambre de maritornes desgreñadas que llevaban los nombres más bonitos del mundo: Casilda, Matilde, Balbina; en España todos los nombres son bonitos: Lola, Bibiana, Pepa, Hilaria, Carmen, Cipriana, sirven de rotulo a las criaturas menos poéticas que pueden verse. Una de estas mozas tenía el pelo de un rojo muy subido, color que es muy frecuente en España, donde hay muchas rubias, y, sobre todo, muchas rojas, contra lo que comunmente se cree.”

Gautier, Teófilo. Viaje por España, Tomo I. Traducción de Enrique de Mesa. Espasa Calpe, Madrid, 1932

sábado, 5 de mayo de 2007

Repertorio de cruces

En Villamiel de la Sierra (Burgos)