jueves, 13 de marzo de 2008

RESEÑA DE BILBAO Y DE SU VIDA SOCIAL EN 1775


El siguiente escrito corresponde al capitulo XIV del libro segundo del tomo VI de la obra de Estanislao Labayru, “Compendio de la historia de Bizcaya”. En él, el autor, nos da una amplia relación de los vecinos de la villa, así como detalles de la vida que en ella se hacía, en aquel año de 1775. Pasaré por alto algunos de los párrafos, repletos de nombres de vecinos y sus oficios, deteniéndome en aquellos que me parecen de mayor curiosidad para el conocimiento de los usos y costumbres en nuestra querida villa de Bilbao, en aquellos tiempos.


"RESEÑA DE BILBAO Y DE SU VIDA SOCIAL EN 1775


Un asturiano que visitó Bilbao en 1775, escribió en el año siguiente un libro dedicado al conde de Alcolea, que se conserva manuscrito, firmado con el pseudónimo de Peter de Fable, por el cual venimos en conocimiento de la población y del estado social de esta villa.
La primera calle de las siete era la Somera, en la mano derecha, entrando por la Ribera, ocupada en sus terceros y cuartos pisos, pues los primeros y segundos se dedicaban a almacenes y comerciantes, por las familias de los Eguias, Azuela y Larragoiti, Iturberoaga-Monasterio, Bergareche, Manzarraga, Salcedo, Bringas, Ibarrondo y Gorordo. A la conclusión de esta acera tenía su palacio el mayorazgo don Francisco de Zumelzu, y sus viviendas algunos sacerdotes y abogados y los comerciantes Loizaga, Lizarraga y Uriarte.
En frente, en la acera de la izquierda, a la entrada, don Antonio de Zubiaur, cuya casa daba frente por frente a la de los Eguías; en el resto y centro de este lado, entre los tres cantones, habitaban muchos zapateros y había alguna que otra tienda y taberna. Desde el tercer cantón hasta el Portal de la Cárcel o Peso Real, en que concluía la calle, vivían el mayorazgo Juan de Guendica y el comerciante su hermano Nicolás, don Juan de Zubiaur y la viuda de Zugadi, terminando las últimas casuchas ocupadas también por zapateros.
En la calle de la Cruz habitaban el oficial de correos don Silvestre Maneros y don Nicolás Echevarría, que disputaba al ayuntamiento su patronato sobre la iglesia de los jesuítas. Seguía el convento de la Cruz, hoy Instituto Bizcaíno, y la Calzada de Begoña, que tenía ciento cincuenta escalones. (Hoy tiene trescientos quince).
En la calle Ascao habitaban el comisario de marina Mollinedo, el capellán Ibarra y el mayorazgo don Fermín de Larragoiti. El convento de Santa Mónica a continuación, donde se halla la Aduana antigua, y seguía el convento de la Esperanza. Lo demás, habitado por gente de toda clase de oficios.
En Artecalle habitaban tenderos , plateros y entalladores.
En la Tendería, tenderos de ropa, los mercaderes hermanos Corterenas, acaudalados y de buen humor; y en la mano de enfrente, izquierda, el rico don Manuel de Uriarte y la señorita huérfana doña Vicenta de Ansoleaga.
Belosticalle se componía de la casa del mayorazgo don Enrique de Arana, tres comercios y tiendas de varios oficios.
En la Carnicería Vieja dominaban los posaderos, esquiladores, silleros y barberos, siendo el vecino de distinción el exprior del consulado de Bilbao don Marcos Sollano, hombre rico.
Las cargueras y vendedores de grasas, bacalao y aguardiente, ocupaban Barrencalle.
En Barrencalle Barrena moraban en la primera casa , frente a donde estaba el barco de peaje para San Francisco, don Bartolomé de Novia , los alemanes y Arzardui, seguía la casa de don Manuel de Isla, la de don Juan de Gandásegui, la de don Miguel de Saráchaga, y enfrente el antiguo comerciante don Domingo de Recacoechea, terminando la calle en la casa del marqués de Malpica, hoy llamada la Bolsa, y otra que estaba situada en la dirección de la Plazuela de Santiago, hoy calle de la Torre, habitada por varios comerciantes alemanes y don Domingo de Olalde.
En la calle de la Pelota sólo vivía don Juan de Saráchaga.
En la calle de Santa María, llamada así por la imagen colocada sobre la puerta de la casa de Malpica, se hacía notar a su mano izquierda la casa de don José de Josué, en que habitaba la viuda de Santulari, y enfrente don Antonio de Loredo y el patrono del convento de Larrea don Felipe de Larrea, que tenía varias hijas graciosas que cantaban y bailaban a la última moda, y con treinta mil ducados de dote. En el resto de la calle vivían el irlandés Moronati, la rica viuda de Zubiaga, las viudas de Leoz y Luja, don Francisco de Aréchaga, don Ángel de Recacoechea y el comerciante francés don Luis de Cesart.”


Aquí siguen unos parrafos donde se citan los vecinos que moraban en calles como la Merced, calle Nueva, Bidebarrieta, Correo o Arenal, citando en algunos casos su oficio. Sin otro interés. Y sigue:


“En la hoy fonda de Segurola, había una alojería, donde se preparaba una bebida compuesta de agua, miel y especias, a que eran aficionados entonces los bilbaínos, como hoy a la sangría, y en frente la casa del diputado general don Juan de Zaldua que tenía varios hijos.
En la calle del Victor don Joaquín de Landecho y la Viuda de Mazarredo y frente a ellos don Juan de Salazar, en una casa muy vistosa y en otra el comerciante don Ignacio de Ormaeche, que tenía una hija excelente cantadora, adiestrada por el maestro don Lorenzo de Castro, conocido por el mote del Archilado, por el superior primor y destreza con que tañís este instrumento, especie de laud de seis cuerdas. Vivían además en esta travesía del Victor, don Antonio de Sarriá y los hermanos Gonzalo de Ríos.
En la travesía de Jardines, la viuda de Barbachano, una tendera llamada “Chucucu” y don José de Rojas. Seguían Soberrón, Bringas, el mayorazgo Xarabeitia, el comerciante francés Bubillet, Nafarriondo, los mayorazgos Landa y Batiz y el comerciante don Gervasio de Usabel.
En la travesía de la Piedad, después llamada de la Parra, que iba desde la calle del Correo a la Plazuela de Santiago, habitaban el cerero Solaun, el comerciante Ibarra (don Domingo), don Joaquín Mascarna y la viuda de Urbina; en la casa cural don Nicolás de Landazuri y su teniente, y en la misma plazuela se hallaba la farmacia de Altamira, en cuyos pisos altos vivían las damas de Barbachano.
En la calle de la Sombrerería, frente al hoy Instituto, se hallaba la única fuente potable de Bilbao, y en la calle la posada de Tatus, en frente la casa del mayorazgo don José de Goitia y otra en que vivía Llano, el oficial de correo, la viuda de Gacitua y el mayorazgo carranzano don Francisco de Molinar.
En Achuri había una linea de posadas y el convento de la Encarnación.
En la plazuela de Santos Juanes don Domingo Uríbarri y don José de Vitoria, fuerte mayorazgo.
No existía la calle de la Ronda, sino que era una senda, así como la Cinturería y la travesía del matadero, hoy Banco de España.
En Bilbao la Vieja se dedicaban a la venta de hierro, por lo cual había abundantes posadas y los dos conventos de San Francisco y la Merced, y en la barriada de la Naja la casa de don José de Mascarua.
En la derecha de San Nicolás se hallaban lonjas y una lengüeta de tierra con antepecho sobre la ría.
La Sendeja era una fila de casas bajas, en una de las cuales vivía Pedro Catalán, conocido por Petri, hombre de tan buen humor que, aunque forastero, era recibido en las tertulias de la villa.
Las casas no estaban numeradas, se cerraban al anochecer y tenían fuertes aldabones.
Después de la oración se reunían los hombres en varios lugares que sustentaban por una módica mensualidad, en donde conversaban y se divertían. También había tertulias caseras para el bello sexo.
De nueve a nueve y media el retén era general y llamaba la atención el repiqueteo de los aldabonazos.
La afición predilecta era el juego del truco y las meriendas en los chacolíes. Hubo compañía de ópera italiana en el patio de la Casa Consistorial.
El Arenal estaba bien dispuesto con árboles, jardines, enrejados y asientos convenientemente repartidos, y en él tocaba el tamboril los días festivos.
El Campo Volantín tenía una gran cordelería, en la que trabajaban de ochenta a cien empleados y un gran volante (de donde recibió el nombre), para fabricar las jarcias de marina, que llegaron a tener 450 varas de largo.
A la terminación de Campo de Volantín estaba el Campo redondo de la Salve, con un altito con antepecho que llamaban el siete, y desde el cual se divisaba Begoña, por lo que todo paseante rezaba una salve, y de aquí le quedó el nombre al sitio donde hoy está la cervezera de la Salve.
Se corrían novillos diariamente en la plazuela de Santiago. Para ello las reses destinadas al matadero eran conducidas con largas sogas y lidiadas por los aficionados. Debió ser esta afición tan simpática a los bilbaínos, que hasta el cabildo tenía un largo banco adosado a la casa cural de Santiago.”

4 comentarios:

Monitor LCD dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anguloscuro dijo...

Se trataba de un comentario robotizado.

Maria dijo...

Hola!
Que nose donde poner el comentario para una petición, un compañero del trabajo y yo misma, estamos interesados por el tema del Bicentenario del 2 de Mayo, sabemos q en Madrid habrá mucho lio, pero aquí se hará algo, sabeis algo, vais a publicar algo?, Alguien se acuerda de Luis Power???...en fin a ver si lo leeis y comentais algo, saludos Maria.

Anguloscuro dijo...

Hola María, pues la verdad es que no sé mucho sobre el tema, pero creo que la fiesta del 2 Mayo es principalmente una fiesta madrileña, pues allí se produjeron los sucesos en este día.
Por lo que sé, los acontecimientos de Bilbao, en los que intervino Luis Power, son posteriores, creo que de Agosto, pero no me hagas mucho caso.
De cualquier forma, un cordial saludo.