martes, 10 de abril de 2007

Perros al toro, una tradición ancestral (I)




El ganado monchino



Entre los ríos Barbadún por oriente y Asón por occidente, sin lindes precisos, se dibuja un territorio que, limitando con el Cantábrico al norte y los montes de Ordunte al sur, ha albergado, y aún hoy alberga en su seno, una raza de vacuno bravo cuya antigüedad en la zona será seguramente milenaria. Se trata de la raza de vaca monchina.
El característico aislamiento de los montes en que han habitado con plena libertad, las similares condiciones de vida en este hábitat desde la antigüedad hasta prácticamente nuestros días, así como la magnífica adaptación del animal al entorno en el que vive, es lo que nos permite pensar en el primitivismo de sus carácterísticas morfológicas, que alcanzaron hasta el último tercio del Siglo XX. Al día de hoy, la raza se encuentra muy mezclada con otras más mansas y productivas, aunque se está incentivando, desde las administraciones públicas, la conservación de la especie con sus características más originales.
De la antiquísima presencia de animales vacunos en la comarca, existen dos testimonios básicos, uno es el de la cueva de Ventalaperra (Carranza), en la zona occidental del territorio propuesto, donde, durante el periodo Paleolítico, la mano del hombre prehistórico dibujó, con inusitada maestría, la imagen de un ancestral Uro, el conocido antecesor de las actuales razas de bovinos. El segundo testimonio correspondería a la cueva de Arenaza (Galdames), en el margen oriental de la comarca, donde aparecen testimonios pictóricos similares. En esta última cueva, además, se tiene la más antigua constancia arqueológica de la presencia de bóvidos amaestrados en el Cantábrico, como nos informa la Universidad de Cantabria:
"Comenzando por la fauna -la parte en la que las investigaciones están más avanzadas-, los indicios obtenidos por el momento confirman la presencia de porcentajes significativos de animales domésticos en la primera mitad del V milenio cal BC, varios siglos antes del contexto más antiguo que estaba documentado hasta ahora (Castaños 1995), la cueva de Marizulo (Urnieta, Guipúzcoa), de fines del V milenio. Los datos más concretos y más seguros son los obtenidos a partir de muestras procedentes del nivel IC2 de las excavaciones practicadas en la cueva de Arenaza (Vizcaya) por J.M. Apellaniz y J. Altuna (1975). Se han datado un molar y un metatarsiano de bovino, identificado por uno de nosotros (JA) como Bos taurus, en un momento muy inicial del V milenio cal BC (véase Arias y Altuna 1999 para un estudio detallado de estas fechas –OxA-7157 y OxA-7156- y su contexto). Estos datos son coherentes con los de la secuencia de Kobaederra, en la que, aunque no se ha finalizado aún el estudio arqueozoológico completo, se ha podido determinar la presencia de fauna doméstica (al menos Bos taurus y ovicaprinos domésticos) desde los estratos más antiguos, datados, al menos, en el segundo tercio del V milenio. Conviene recordar que, en el caso concreto de Arenaza, no nos hallamos ante restos aislados de domésticos, sino ante una muestra procedente de un contexto con un claro dominio de la fauna doméstica (79 % del total) sobre la silvestre, y con una considerable variedad (están presentes, además de la cabra y la oveja, el cerdo y la vaca, que alcanzan porcentajes del 28,6 % y el 23,1 % de los domésticos, respectivamente) (Altuna 1980; Mariezkurrena 1990). Parece, por lo tanto, que se trata de un yacimiento correspondiente a grupos que desarrollaban una actividad ganadera consolidada a comienzos del V milenio. Es importante destacar el solapamiento existente entre las fechas del nivel IC2 de Arenaza y las de contextos claramente atribuibles a poblaciones de cazadores y recolectores, en particular el campamento costero de Herriko Barra (Zarautz, Guipúzcoa) (Mariekurrena y Altuna 1995). Al margen de otras consideraciones sobre el desarrollo del proceso de introducción de las especies domésticas (vid. infra) este dato sugiere que es bastante improbable que se puedan obtener fechas mucho más antiguas que las de Arenaza para la primera presencia de fauna doméstica en el Cantábrico."
Además y según el mismo informe, estos grupos humanos del Neolítico, serían fruto de la evolución local de los mismos habitantes de la comarca en el Mesolítico, por lo que podríamos pensar en una evolución conjunta de hombres y animales dentro del mismo territorio:
"Los datos obtenidos en las investigaciones desarrolladas en los últimos años refuerzan las hipótesis que interpretan la neolitización cantábrica como un proceso desarrollado básicamente en el seno de las sociedades de cazadores y recolectores de la región. A ello apunta la aparición de los primeros indicios neolíticos (especies domésticas, cerámicas) en contextos que no presentan rupturas con el Mesolítico local. Así, es frecuente que se documente la continuidad en el uso de un mismo espacio, hecho constatado en numerosas excavaciones antiguas y que se ha visto confirmado en varias de las recientes (por ejemplo, en La Garma A, Arangas, El Mirón o Los Canes). "
Conviene también, por otra parte, hacer mención de la abundancia de estaciones megalíticas en las zonas naturales de habitación de estos animales salvajes en la actualidad, en los cordales montañosos de los mazicos que conforman el relieve de la zona, lo que nos induciría a pensar en una continuidad, todavía más dilatada en el tiempo, de la cohabitación de hombres y animales dentro de este mismo espacio, desde las épocas remotas del Paleolítico hasta nuestros días. En este sentido, es interesante el comentario de Milagros Esteban Delgado, en relación con la perduración, desde épocas remotas, de los mismos modos de explotación ganadera en El Pais Vasco Atlántico:
"La introducción de especies domésticas y el pastoreo no hicieron sino incrementar los lazos entre una actividad económica y un medio físico que se adaptaban perfectamente, creando una estrecha simbiosis entre el hombre y la montaña que posibilitó la perduración de esta forma de vida a lo largo de los siglos hasta nuestros días. Las pruebas concluyentes de esta situación las encontramos en el Eneolítico con la construccion de los primeros monumentos megalíticos, que subsistirán a lo largo de la Edad del Bronce y del Hierro."
En la misma linea, refiriéndose en este caso a la zona encartada, se expresa también Sofía Álvarez, en su monografía sobre el Valle Encartado de Trucios:
"En cuanto a los monumentos megalíticos, podemos afirmar que la máxima concentración de manifestaciones en Bizkaia tiene lugar en la comarca de Las Encartaciones. Quizá este hecho esté relacionado con la pervivencia del pastoreo hasta fechas recientes y aún sigue dominando en el paisaje amplias áreas dedicadas a prados. Sin embargo en otras comarcas el bosque, esencialmente de coníferas, ha invadido los antiguos espacios abiertos, ocultando o destruyendo gran parte de estos vestigios."
Podríamos pensar, por tanto, en el origen autóctono de estos animales , así como en la antigüedad de su aprovechamiento por los hombres que, como hemos podido ver, han compartido con ellos los mismos espacios de habitación. De la misma forma, podemos suponer una continuidad en los modos y maneras de explotación ganadera, lo que ha provocado el mantenimiento de usos y costumbres ancestrales para las que si bien no podemos asegurar una datación concreta, en función del origen claramente venatorio de algunas de ellas,deberemos suponer antiquísima.
Recientemente, y referente al pueblo cántabro de Villaverde de Trucios, se ha publicado una monografía sobre temas de etnografía y viejas costumbres, en el que se hace la siguiente descripción de esta especie vacuna:
"Es un animal de rasgos bien característicos: pequeñas dimensiones, pelaje denso y gran robustez, resultado de una asombrosa adaptación a las rigurosas condiciones del medio en el que vive (frío extremo durante el invierno y escasez de comida), ya que a diferencia de otras razas permanece en el monte durante todo el año.
Los expertos emparentan esta especie con los bovinos prehistóricos y matizan que su origen está directamente vinculado a su localización geográfica, un área aislada geográfica y culturalmente durante mucho tiempo. En este enclave confluían las razas roja turdetana (origen Prepirenaica) y el tronco castaño cántabro (del que deriva la Tudanca). De la presión de estos dos troncos tuvo su origen la vaca monchina."
El carácter bravo de esta raza, junto a otras características, motiva que se la relacione con las famosas castas de toros bravos de la Ribera Navarra, como hace Jesús Mª Palacio:
"Los antecedentes más inmediatos del toro en nuestra zona, se encuentran en la selección que se realizó en la Ribera Navarra y por la que se creó la casta que lleva su nombre. Este toro navarro, que por el siglo pasado gozó de un merecidísimo prestigio, se criaba desde tiempos inmemoriales, y era un ganado pequeño, aunque de mucha sangre y bravura. Esto nos demuestra la presencia milenaria de estos toros, y la cercanía geográfica con nuestra comunidad"
Cuando, en 1.960, Pertica y Eceizabarrena estudian los animales salvajes del Pais Vasco, se ocupan de la vaca vasca o pirenaica, origen de la casta navarra, que ha dado origen a ganaderías de tanta fama como la de Miura. Pero para la época en que escriben, parece que está casi desaparecido el carácter salvaje de estos animales, que en su mayoría pastan ya en fincas de propiedad particular, conservándose, en estas fechas de inicios de los años sesenta, las últimas manadas semisalvajes sólo en los pastizales de montaña de los valles de Roncal, Salazar y Aezcoa, proceso que los autores describen así: "En estos últimos tiempos se acostumbra llevar el ganado vacuno a los pastos cercanos de propiedad particular y esta ha sido la última etapa recorrida desde el primitivo "basabei" o vaca en estado salvaje de nuestros montes, hasta la vaca actual completamente educada."
Domingo Delgado de la Cámara hace descender esta casta navarra del bos taurus primigenius origen de los toros de lidia actuales, aduciendo la bravura como elemento diferenciador fundamental entre las distintas razas de bóvidos, a pesar de la opinión de la mayoría de expertos que lo hacen descender del bos taurus brachiceros., De esta forma, según Domingo Navarro, el toro navarro tendría un origen común con el resto de las castas bravas peninsulares, mientras que la opinión más extendida le atribuye un origen diferenciado, coincidente con el resto de las razas domésticas actuales, por lo que su carácter fiero tendría más relación con su modo de vida salvaje que con sus genes.
Entre estas dos razas de bovinos, la Pirenaica y la Monchina, existen evidentes relaciones de parentesco, a pesar de las diferencias morfológicas entre ambas, que debemos atribuir a una evolución independientey autóctona, dentro de ámbitos geográficos de características diferentes, pero que mantienen ciertas características propias que las diferencian de otras razas vecinas, como opina el Dr. Staffe: "...en las cadenas de montañas que rodean al vértice del Golfo de Vizcaya , se ha conservado un ganado vacuno completamente característico, algo diferente por su aspecto exterior, de las razas inmediatas al Norte y Sur y que con su pequeñez chocante, da la impresión de su absoluta primitivez".
El espacio ocupado por los animales de raza monchina, que abarca zonas de las tres provincias limítrofes de Bizkaia, Cantabria y Burgos, es un terreno montuoso, con abundantes bosques naturales y de plantación en la actualidad, en cuyos cordales pastan de forma salvaje y libre las distintas manadas de reses bravas. Este carácter abrupto del terreno y el genio salvaje y bravo de los animales han motivado, a su vez, la perduración, sobretodo en la zona que tiene su centro geográfico en el valle del Agüera, de una ancestral forma de captura y manejo de este tipo de ganadería. Se trata del agarre de reses con perros de presa, o como se la conoce en la zona "la pesca del toro", actividad que a su vez es el motivo de la perduración de una raza de perro, conocida como Villano de las Encartaciones, y que al parecer es el heredero inmediato de los famosos Alanos, numerosas veces aludidos, tanto en la literatura como en la pintura y que será el tema de la segunda parte de este trabajo.

Continua con "Los villanos de Encartaciones"