miércoles, 9 de mayo de 2007

Perros al toro, una tradición ancestral (y III)








TESTIMONIOS HISTÓRICOS



Capitel en el claustro del monasterio de San Francisco de Bermeo



El más antiguo testimonio de esta costumbre es el que se nos ofrece en una estela de Clunia (Coruña del Conde-Burgos) del siglo II, en cuyo anverso aparece un jinete portando lanza y escudo, siendo en el reverso donde se muestra una vaca con un perro sobre el lomo en clara actitud de ataque a la oreja del bovino. La pieza se conserva en el Museo arqueológico de Burgos y es la "B" del inventario de P. de Palol, quien la describe así:"Estela discoidea celtibérica con jinete en el anverso y un carnicero atacando una vaca en el reverso"
José Luis Morales y Marín se refiere a ella en su libro "Los toros en el arte", con estas palabras: "...aparece una res vacuna con un perro sobre su lomo, pudiendo representar una escena de caza para un sacrificio religioso, lo que prueba esta práctica de cacería desde épocas remotas"
Esta estela debemos relacionarla con otra, más antigua, aparecida en las proximidades, concretamente en Peñalba de Castro, y que es el primer testimonio gráfico del enfrentamiento entre hombre y toro aparecido en la Península Ibérica, así como con el "enigmático anfiteatro" de Tiermes, también en tierra celtibérica, y que parece debemos relacionar con algún tipo de sacrificio o espectáculo taurino por la abundancia de restos de este animal que han aparecido en las proximidades.
También Morales y Marín nos da la siguiente constancia histórica de similares prácticas, y ésta es en la Crónica del Emperador Alfonso VII, ya en época medieval, donde se narra tal costumbre con motivo de los festejos celebrados en honor de los esponsales de Urraca, la hija bastarda del Emperador, con García, Rey de Navarra, el día 24 de junio del año 1144 en la ciudad de León: "Y otras autoridades, aunque lo más granado de España, unas, obligando con sus espuelas a correr a los caballos según la costumbre patria, tras arrojar sus lanzas las clavaban contra una estructura de tablas construida para mostrar igualmente tanto su propia habilidad como el vigor de sus caballos, otras mataban, lanza en ristre, toros enfurecidos por el ladrido de los perros"

Del siglo XIII, tenemos dos ejemplos en la provincia de Burgos. El primero, en la misma catedral. Accediendo al templo por la puerta del Sarmental nos encontramos con uno de los vestigios de la primitiva iglesia del XIII. Se trata de una portada policromada que da acceso al claustro, y que, flanqueada por cuatro estatuas, nos muestra en tres de las peanas que las sustentan, temas alusivos al asunto que nos ocupa.

Catedral de Burgos

En dos de ellas, que forman un conjunto entre si , se puede contemplar cómo se observan toro y perro antes del encuentro, para en la tercera representar el momento en que dos perros cuelgan de las orejas del toro. La cuarta peana reperesenta una oveja. Todo ello preciosamente coloreado.

Catedral de Burgos

El segundo ejemplo lo encontramos en la Iglesia de Santa María del Campo, pueblo que, como ya he dicho, pertenece a la provincia de Burgos. En uno de los capiteles de la zona más antigua conservada del templo puede verse cómo un perro atrapa la oreja de un toro.

Santa María del Campo


Asimismo, de finales del siglo XIII o principios del XIV, en el claustro de la catedral de Pamplona ha quedado reflejada, en un capitel, esta peculiar forma de captura y sometimiento del ganado vacuno con perros de presa. Dos fuertes perros cuelgan de las orejas de un no menos potente toro bravo.
También de principios del siglo XIV es el testimonio, asimismo navarro, de una de las esculturas del camino de ronda de la iglesia de Ujué, donde, claramente relacionado con el testimonio catedralicio anterior, vuelve a aparecer descrito el mismo lance entre perros y toro.
También son abundantes las referencias a esta costumbre en la literatura española, siendo la más antigua la referencia que se hace en la Granada del S. XIV, tal y como nos recuerda Demetrio E. Brisset:
"En otro lugar habla del valle de la Plata, cerca del Generalife, donde: «destinado a lugar de recreo y esparcimiento estaba el palenque abierto en el que los caballeros, así moros como cristianos, solían ventilar sus recíprocos agravios y querellas, la plaza de torneos, corridas de toros con perros alanos y otras fiestas» (En el Ihàta, citado por L. Eguiluz, Informe. Granada, 1881)
Estos toros o «vacas salvajes» eran atacados primero con fuertes perros alanos, que se colgaban de las orejas como si fueran pendientes, restándoles vigor (en función parecida a la de los actuales picadores), para entrar luego en la lidia los hombres, que solían montar a caballo y emplear el rejón. También menciona el juego al-tabla, consistente en un blanco de madera colgado en el aire, contra el que los caballeros tiraban sus lanzas (Mojtar Abbadi, «Las fiestas profanas y religiosas en el Reino de Granada», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, Granada, 1965, t. XIV, citado también el Ihàta)"
Tambien del siglo XIV tenemos la noticia de Juan I, que el 19 de Abril de 1387 hizo preparar en Fraga toros "dels pus braus que puxen trovar" para probar unos alanos que le habían llegado de Castilla.
Posteriores, de época renacentista, son los testimonios que se han conservado en algunas catedrales españolas. De ésta época es la talla de la misericordia de la sillería del coro de la catedral de Ciudad Rodrigo, donde aparece magníficamente dibujado el lance del agarre por la oreja de un perro sobre un toro. Igualmente en la sillería del coro del monasterio de Yuste aparece un vacuno enmarcado por dos perros, así como en la catedral de Barcelona, donde son dos perros los enmarcados por sendos toros.



Peana en el claustro de la Catedral de Bilbao


También a esta época corresponde la representación del mismo motivo que se localiza en el claustro de la Iglesia Catedral del Señor Santiago de Bilbao. Se trata de una peana donde aparece primorosamente representado el agarre de dos grandes perros sobre un toro; el cual, labrado con admirable pericia, parecería representar claramente un magnífico ejemplar de la anteriormente mencionada raza monchina con dos perros prendidos de sus orejas. Íntimamente relacionada con esta imagen tenemos una ménsula en el claustro del monasterio de San Francisco de Bermeo. Estas dos piezas presentan tal parecido que me permito suponerlas procedentes del mismo taller, dada su relativa coetaneidad, o tal vez sea la pieza bilbaína copia de la bermeana, pues el claustro franciscano se supone anterior. También en el claustro de San Francisco de Bermeo podemos ver otra ménsula cuyo motivo hace referencia al mismo tema: dos grandes perros pelean con un toro, si bien en esta ocasión, los perros no atacan las orejas del rumiante, sino su cuello.


Ménsula en el claustro del monasterio de San Francisco de Bermeo


Del siglo XVI es la referencia que hace Argote de Molina en su Discurso sobre el libro de la Montería de Alfonso XI, y nos dice ésto al describir una fiesta de toros:
"…Ultimamente sueltan alanos que, haciendo presa en ellos, los sujetan y rinden…"
Posterior es la alusión que hace, en referencia a esta costumbre de atrapar toros y vacas con perros de presa que se cuelgan de sus orejas, Quevedo, en sus poemas satíricos:
"…Con tres estilos alanos
quiero asirte de la oreja,
porque te tenga mi queja,
ya que no pueden mis manos."
También Lope de Vega en La Dorotea lo menciona:
"…te figuro como suda un toro en el coso a quien han echado un alano, que con la parte que le queda libre se va defendiendo, pero achándole otro, se rinde, y, con igual fatiga, los lleva a entrambos colgados de las orejas como arracadas…"
Y hasta el mismo Cervantes en El coloquio de los perros nos habla de ello:
"BERGANZA.- «Paréceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla y en su Matadero, que está fuera de la Puerta de la Carne; por donde imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres debieron de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella confusión, a quien llaman jiferos. El primero que conocí por amo fue uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, como lo son todos aquellos que ejercitan la jifería. Este tal Nicolás me enseñaba a mí y a otros cachorros a que, en compañía de alanos viejos, arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. Con mucha facilidad salí un águila en esto.» "
Del siglo XVIII merece destacarse una de las estampas que nos dejó Antonio Carnicero en su "Colección de las principales suertes de una corrida de toros", publicada en 1.790, y en donde aparece perfectamente reflejado el momento del combate entre perros y toro.También Goya nos dejó excelentes testimonios de este lance taurino en la serie de grabados de La Tauromaquia, números 25: "Echan perros al toro" y 36: "Perros al toro", así como en la lámina titulada: "Toro acosado por perros", que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Del siglo XIX es el cuadro conocido como "Plaza partida", de Jenaro Pérez Villaamil, en el cual se representa el mismo motivo de los perros atacando al toro en un coso taurino.
En el siglo XIX parece que la costumbre se fue extendiendo bastante, aunque se sigue considerando un espectáculo exótico en los festejos taurinos, como queda reflejado en el texto del cartel que nos proporciona José Luis Morales y Marín del 7 de Febrero de 1802: "Concluido este espectáculo seguirá otro no menos digno de aprecio y competencia del público, tanto por lo raro de su invención como por ser un objeto extraño, y acaso nunca visto en dicha plaza: se reduce, pues, a presentarse en ella a sujetar el primero de los novillos una arrogante perra de presa conocida vulgarmente por la del Cerrajero, cuya escena no puede menos de hacer más completa la diversión, al ver a la citada perra arrojar de sí varios fuegos artificiales de que irá vestida, sin que sus efectos sean capaces de intimidarla, ni retraerla de la idea que se propone en su lid de sujetar al novillo". Lamentablemente, el autor no menciona el lugar donde se celebró el festejo.
Incluso Picasso en la colección de aguatintas conocidas como "Tauromaquia de Pepe Hillo" se hace reflejo de esta tradición en los años 50 del siglo XX.

BIBLIOGRAFÍA

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http://www.ugr.es/~pwlac/G05_06DemetrioE_Brisset_Martin.html

Asociacion Cultural La Cabaña Brava. http://www.toroszgz.org/tauromaquia/tradicional/historia.htm

"El alano en la literatura": http://usuarios.lycos.es/jovenes_alaneros/alano_literatura.html

2 comentarios:

Juan Diego Caballero dijo...

Caramba, ¡qué erudición! Interesántisimo vuestro post.
Saludos muy cordiales.
JDC
ENSEÑ-ARTE

Anguloscuro dijo...

¡Hola Juan Diego!
Me alegro de verte por aquí. Muchas gracias por tu comentario.
Tú sí que erudicionas... ¡Menuda marcha! ;-)
Saludos cordiales.