viernes, 22 de diciembre de 2006

La infanta Elvira, hija de Alfonso VI de León

En los últimos años de la década séptima, o principios de la octava, del siglo XI, debió nacer la mujer objeto de esta sucinta biografía, sin que podamos datar el acontecimiento con seguridad. Tampoco se tienen muchas certezas sobre el lugar de su nacimiento, aunque muy probablemente sucedió en el pequeño pueblecito berciano de Rimor, pues el lugar parece que fue residencia habitual de su madre, Dª Jimena Muñiz.
Elvira fue el fruto de las relaciones que Alfonso VI de León mantuvo con esta noble berciana, al igual que lo fue Teresa de Portugal, su hermana. El concubinato entre la dama y el rey, debió producirse en las fechas que median entre dos de los matrimonios del monarca, los que se dieron con Inés y Constanza, madre esta última de la reina Urraca de León. Este dato permite a D. Augusto Quintana Prieto datar aproximadamente la fecha de nacimiento de nuestra infanta en el año 1.079, aunque con las mencionadas reservas.
Parece que fueron éstos los años más "fecundos" del monarca, quien a pesar de los esfuerzos, no consiguió engendrar heredero varón, ni con las bendiciones de la Iglesia, ni a su libre albedrio.
A la tierna edad de siete u ocho años, la infanta fue dada por su padre en matrimonio. El afortunado novio se llamaba Raimundo, conde de Saint Gilles, y futuro conde de Tolosa (Francia), condado que heredará a la muerte de su hermano mayor, Guillermo IV. Este Raimundo era uno de los nobles galos que habian colaborado con el monarca de León en el infructuoso asalto a Tudela del año 1.087. El mancebo arrastraba unos 46 años a sus espaldas cuando recibe la mano de la infanta leonesa, y ya había enviudado dos veces para entonces.
Si bien desconocemos cuándo tuvo lugar el enlace matrimonial efectivo, si sabemos, que en el año 1.095, Elvira, una adolescente de alrededor de 16 años, reside con su marido en el castillo de Saint Gilles. Allí será la anfitriona del Papa Urbano II. El pontifice se albergará en la fortaleza condal durante su viaje al famoso Concilio de Clermont, desde donde lanzará las primeras suflamas convocando a los cristianos a la conquista de Tierra Santa. Tras el Concilio, el incitador, vuelve a cobijarse algún tiempo en la morada de la infanta leonesa, planeando, muy posiblemente con el consejo del conde Raimundo, las estrategias y demás detalles de lo que será la Primera Cruzada.
Al año siguiente, más concretamente, en el mes de Octubre del año 1.096, parte nuestra dama hacia Oriente, acompañando a su esposo y sus mesnadas. Con su marido llegará hasta Constantinopla y visitará al Emperador; y desde allí partirá con él a la conquista de Nicea y Antioquía; juntos los dos, atravesarán las tierras de Palestina, llegando a Jerusalén, meta de su viaje. Tras la toma de la Ciudad Santa, sucedida el 15 de Julio de 1.099, y a pesar de ser elegidos como reyes, rehusan ocupar el trono de las nuevas tierras conquistadas, por lo que será Godofredo de Bouillón quien tomará el liderazgo de la causa cruzada, asumiendo el título de "Defensor del Santo Sepulcro".
Tras diversos avatares por Tierra Santa, hacia el año 1.100, la vida de los magnates, sobretodo en lo referente a nuestra infanta, se centrará en la ciudad de Laodicea, cuyo gobierno comparte el matrimonio con el Emperador. Allí permanecerá Elvira, al mando de las tropas condales, mientras Raimundo viaja a Constantinopla. Allí recibirá nuestra dama al futuro rey Balduino, hermano del ya difunto Godofredo, en su viaje a Jerusalén para ser entronizado. Allí deberá defenderse, en ausencia de su esposo Raimundo, de los ataques de Tancredo, gobernador de Antioquía. Y allí, cuando corría la primavera del año 1.102, volverán a reunirse los esposos . En esta ocasión, los planes de la pareja se centrarán en la creación de un nuevo condado particular con base en Trípoli. Abandonan Laodicea, facilitando así su posterior conquista por Tancredo, y dirigen sus pasos a Tortosa, estableciéndose en ella tras su conquista.
Las dificultades que presentaba la toma de Trípoli, deciden al conde a cerrar el paso a la ciudad por tierra, para lo que construye un gran castillo no lejos de la población. La fortaleza se terminó de levantar en la primavera del año 1.104, y pasó a ser la residencia de los condes. Recibirá el nombre de Castillo de los Peregrinos, si bien los musulmanes siempre la conocieron como castillo de Saint Gilles, en honor de su dueño.
En este castillo verá la luz, en el año de 1.103, el único hijo de la pareja , Alfonso, que recibirá el nombre en recuerdo de su abuelo leonés. Cuenta la tradición que recibió el apellido de Jordán en honor al río en el que recibió el bautismo. No obstante, parece ser que también un pariente suyo, Guillermo Jordán, el que será en el futuro su tutor, llevaba este mismo apellido, y no se lo debía al famoso río Jordán, sino a la Isle Jourdain , localidad próxima a Toulouse. Será por tanto con el nombre de Alfonso Jordán como lo conoceremos, y con este nombre le veremos actuar en diversos momentos de la historia leonesa y europea, pero esta sería otra biografía, que a su vez nos abriría el camino a otras, pues de los descendientes de Elvira, por esta linea de Alfonso, tenemos los gobernantes más relevantes del sur de Francia en la época, e incluso de su sangre nacerá alguno de los caudillos más relevantes del Islam.
El mismo castillo de los Peregrinos será también testigo, dos años después, de la muerte del conde Raimundo, el cual no había conseguido todavía conquistar Trípoli, quedando la labor pendiente de ejecución hasta 1.109, año en que la ciudad caerá bajo el dominio de su hijo Beltrán.
Los sucesos posteriores a la muerte del conde y relacionados con su herencia, motivarán la vuelta de Elvira, acompañada de su hijo Alfonso Jordán, a sus posesiones en el sur de Francia. La infanta y su hijo llegan a Toulouse en el año 1.108; comienza una nueva etapa en la vida de la condesa, a la que todavía queda una larga vida por delante.
Curiosamente, la llegada de la infanta Elvira a Toulouse, coincide con las primeras noticias que tenemos de Caballeros Sanjuanistas en tierras de la Península Ibérica. Saint Gilles será uno de los primeros asentamientos estables de la Orden en Europa, y será el punto de origen de los primeros caballeros que acceden a la Península. Saint Gilles será, además, la sede del Priorato que gobernará las posesiones hospitalarias en España hasta la creación del priorato de Castilla y León en 1.135. No he podido establecer la relación que pudo existir entre la infanta y la llegada de la Orden del Hospital a los reinos de España, pero pienso que ambos hechos deben estar relacionados.
Poco se sabe de la vida de la infanta Elvira en estos años, hasta que volvemos a tener noticias suyas en 1.115, cuando aparece como una de las asistentes al Concilio de Oviedo, celebrado en este año. A partir de este momento, la vida de nuestra dama transcurrirá, hasta donde sabemos, íntegramente por tierras del reino de León. Será mandante, siguiendo los pasos de su madre, en Bolaños, Castroverde, Villarejo, Ribera y otros lugares, hecho bastante infrecuente para una mujer de la época.
Pero lo más interesante, en esta segunda etapa de la vida de Elvira, entronca directamente con el mejor de los relatos de la prensa del corazón. Sabemos que tuvo tres hijos tras su viudez, Garcia, Diego y Teresa, y tambien conocemos el nombre de su padre: Fernando. No obstante, en lo que no se ponen de acuerdo los autores es sobre la filiación del tal Fernado. Para unos sería un amante compartido con su hermana Teresa de Portugal, D. Fernando Pérez de Traba; para otros, Fernando Rodríguez de Malgrad, el cual sería su esposo, y en fin , para otros, un gallego llamado Fernando Fernández. Sea quien fuere, lo cierto es que el personaje está envuelto por un halo de misterio, no aparece casi nunca en los diplomas junto a la infanta y es más bien poco lo que podemos contar de él y de su convivencia con Elvira, cuya vida va a transcurrir estos años, plácidamente, alrededor de la corte leonesa, primero con su hermana Urraca y después con su sobrino Alfonso. La abundante documentación en la que aparece, así nos lo confirma.
Como hecho más sobresaliente, en estos años de su vida leonesa, cabe destacar la fundación del monasterio de Santa María de Toldanos, hacia 1.150.
Murió la infanta Dª Elvira un día 30 de septiembre, como rezaba su epitafio, sin que podamos, otra vez, asegurar el año, que tuvo que ser 1.157 o 1.158. La infanta fue enterrada en el monasterio de Sahagún, junto a su padre Alfonso. Su sepultura ha desaparecido, pero testigos que la vieron nos han trasmitido su descripción. En ella se hallaban esculpidas las imágenes de Cristo y los apóstoles con libros entre las manos, y llevaba grabado en letras lombardas el siguiente epitafio: "El día 30 de septiembre falleció Elvira, infanta, hija del rey Alfonso, que conquistó Toledo; la cual regaló una cruz de oro y edificó la capilla de Santa María e hizo otros muchos beneficios. Descanse en paz su alma, amén."
De su descendencia hispana, la linea que más relevancia va a adquirir será la que se sigue de Teresa, quien desposará con Osorio Martinez y será el origen de los Osorio Villalobos, futuros detentadores del Marquesado de Astorga.
Este trabajo es un resumen del monográfico que sobre la dama escribió D. Augusto Quintana Prieto

2 comentarios:

Jose Chacón Montero dijo...

ESTARÍA BIEN QUE DIERA A CONOCER LAS FUENTES BIBLIOGRAFICAS EN QUE SE BASA PARA EL RELATO QUE PROPONE. ASÍ AYUDARÍA MÁS Y MEJORARÍA EN CUANTO A LA FIABILIDAD DE SU APORTACIÓN. GRACIAS

Anguloscuro dijo...

Perdona la tardanza en contestar, pero es que tengo el blog bastante abndonado desde hace un tiempo.
En el artículo ya digo, al final: "Este trabajo es un resumen del monográfico que sobre la dama escribió D. Augusto Quintana Prieto"